ADDIS ABEBA/NAIROBI.- Más de 12 millones de habitantes en el llamado Cuerno de África (en el Este del continente) padecen una extrema sequía, que las puso en condición desesperante. De ellos, la hambruna golpea especialmente a unos 350.000 habitantes de dos regiones de Somalia controladas por rebeldes islamistas relacionados con Al Qaeda, denunció la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Para superar esta gravísima situación se requiere una asistencia de emergencia en comida y medicamentos que costará U$S 120 millones, que deberán ser aportados por la comunidad internacional sin demora. Por ello, el lunes habrá una reunión de emergencia. Oxfam, una ONG especializada en alimentación, calculó que hasta enero se necesitarán U$S 1.000 millones.
La ONU ya solicitó una ampliación de U$S 500 millones en la partida de ayuda humanitaria sólo para este año, y así pasar de U$S 7.400 a U$S 7.900 millones, para auxiliar la población de una treintena de países. Hasta ahora, sólo logró asegurar el 45% de la provisión de fondos comprometida oficialmente para el ejercicio.
"Si no actuamos ahora, el hambre se extenderá a las ocho regiones del sur de Somalia en los dos próximos meses, debido a las malas cosechas y a las enfermedades. Cada día de retraso es literalmente una cuestión de vida o muerte para los niños y sus familias", advirtió Mark Bowden, coordinador humanitario de Naciones Unidas para esa zona.
Si bien la situación límite afecta particularmente a quienes viven en ese lugar, se estima que casi la mitad de la población somalí (más de 3,7 millones de personas) se encuentran en crisis por la falta de lluvia y la presencia del grupo armado fundamentalista Al Shabaab, que rechazó la denuncia de la ONU. Las milicias expulsaron hace dos años a las organizaciones internacionales de ayuda humanitaria, acusándolas de ser espías occidentales y cristianos. A las que permitía operar, les cobraba una suerte de peaje para obtener fondos y así seguir combatiendo. La tasa de mortalidad diaria en la zona está en seis de cada 10.000 habitantes en esos lugares, donde hay 554.000 niños desnutridos (uno de cada tres), y se multiplican las enfermedades endémicas (como el sarampión o la malaria) y las infectocontagiosas.
Según la ONU, los problemas alimentarios y la desnutrición crónica afectan a amplios sectores de Somalia, Yibuti, Etiopía, Kenia y Uganda; el actual escenario es el peor en dos décadas. Una hambruna se declara cuando al menos el 20% de los hogares sufre carencias alimentarias extremas con escasas capacidades de enfrentarlas. (Especial-AFP-DPA-Reuters)