Elsa Quiñones debía llegar a casa de su hermana a las 10 para cuidar a sus sobrinas. Pero el tiempo pasaba, y la mujer de 38 años no aparecía. Sus familiares comenzaron a llamarla con insistencia al teléfono celular, pero ella no respondía. Pasado el mediodía, un hijo de su concubino fue a buscarla, y en la casa encontró un cuadro macabro: Elsa estaba tirada, sin vida, en el patio trasero.

Los vecinos comenzaron a agolparse a metros de la vivienda, ubicada en el pasaje Gaona al 500 de El Colmenar. Las primeras versiones que circulaban de boca en boca decían que la mujer había sido víctima de ladrones que habían entrado para asaltarla. Adentro, todo estaba revuelto; según comentaron algunos allegados a la mujer, faltaba dinero, el teléfono celular y una cámara fotográfica.

Sin embargo, ninguno de los vecinos escuchó ni vio nada extraño, y eso hace dudar a los investigadores sobre esa versión. "Anoche (por el miércoles) hubo un asado por el Día del Amigo. Había bastante gente, y estuvieron hasta tarde", dijo Mariana. Los vecinos remarcaron que en la vivienda hay dos perros grandes. "No se los escuchó ladrar. Es raro", opinó Graciela.

El asfalto aún no llegó hasta el barrio Justicialista. El pasaje Gaona es angosto, y la decena de autos de la Policía que llegaron al lugar bloquearon el acceso. El jefe y subjefe de Policía, Jorge Racedo y Luis Pedraza; los titulares de Regional Norte, José Ardiles y Mario Rojas; personal de la Dirección de Investigaciones; y el jefe de Brigada Norte, Sergio Nieto, llegaron al lugar del hecho, ante la posibilidad de que hubiera un nuevo homicidio en ocasión de robo (la Policía está conmocionada por el caso de Elda Hovannes). Los expertos trabajaron bajo la supervisión del fiscal de feria, Carlos Albaca.

A medida que las horas pasaban, la versión del asalto se fue disipando para dar lugar a un posible hecho pasional o de violencia doméstica. Según fuentes policiales, el concubino de Quiñones salió a primera hora de la mañana a su trabajo, por lo que el ataque se debería haber producido entre las 8 y las 12. Pero nadie escuchó nada. En segundo lugar, la saña con la que mataron a la mujer. Tenía la cabeza destrozada, el cuerpo semidesnudo y estaba bañada en fernet. Pero lo que prácticamente descartó la hipótesis del robo, es que en la casa había muchos elementos de valor. Anoche, la pareja de la víctima era interrogada, mientras el cuerpo médico forense realizaba la autopsia.