BRUSELAS, Bélgica.- Los 17 jefes de Estado y de gobierno de la eurozona alcanzaron hoy un acuerdo para suavizar las condiciones del préstamo que el bloque y el Fondo Monetario Internacional (FMI) dieron a Grecia y aprobaron, junto al organismo multilateral el envío de 109.000 millones de euros extras para un segundo rescate a Atenas, con una participación máxima de 50.000 millones de la banca privada.
De esos 50.000 millones, un tramo de 37.000 serán de participación voluntaria, según explicaron fuentes oficiales. El acuerdo prevé nuevos créditos de la Unión Europea (UE) y del órgano de crédito, con la participación voluntaria del sector privado, que deberá aceptar un aplazamiento del pago de los bonos griegos.
Otro de los acuerdos alcanzados establece flexibilizar el fondo de rescate al euro, dotado con 750.000 millones. Ese instrumento podrá conceder créditos preventivos y recapitalizar a los bancos de socios de la eurozona que tengan dificultades, aunque no hayan sido rescatados, como Grecia, Irlanda o Portugal.
Opiniones
"Lo que vamos a hacer por Grecia, no lo haremos por ningún otro país de la eurozona", subrayó el presidente galo, Nicolas Sarkozy, en referencia a Lisboa y a Dublín. El presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, confirmaron ese mismo punto en la rueda de prensa.
"El acuerdo aliviará la carga de los esfuerzos que debe hacer el país para reducir su déficit público desbocado y salir de la zona de riesgo para evitar una quiebra", afirmó el primer ministro heleno, Giorgos Papandreu. "El pueblo griego es orgulloso, trabajador, creativo. Lo único que pide es tener derecho a realizar profundos cambios para crear una sociedad justa", remarcó, en referencia a los duros ajustes que llevará a cabo el país, entre ellos en sueldos a funcionarios y un paquete de privatizaciones por al menos 50.000 millones de euros.
Van Rompuy también expresó su satisfacción. "La situación era grave. Teníamos que actuar rápidamente para que el peligro (en torno a la crisis de endeudamiento helena) no se convirtiera en un problema sistémico", explicó, y añadió: "hemos frenado el contagio a otros socios". Por su parte, Durao Barroso aseguró que se trata de una ayuda sólida para apuntalar al euro.
Ante uno de los mayores temores de la UE, que las agencias de rating califiquen el nuevo plan para Grecia como "default" (impago selectivo), fuentes de la comunidad explicaron que los socios de la eurozona garantizarán temporalmente los bonos griegos para que el Banco Central Europeo (BCE) siga inyectando liquidez en el sistema financiero heleno y se evite una quiebra. (DPA)