María Toledo siente el dolor de su cuerpo magullado. Estuvo al lado de la muerte pero se salvó. Era la pasajera del taxi que el martes, a las 21.45, chocó con un Honda Civic, en avenida Mate de Luna y Necochea. A pesar del tremendo impacto, que causó la muerte del taxista, ella no se quebró ningún hueso. Su familia piensa que la mujer volvió a nacer. Es madre de nueve hijos y se sintió muy mal cuando se enteró de que el chofer murió. "Tengo un hijo de la misma edad del chofer", contó la mujer.

Juan Ramón Díaz era el conductor del taxi Renault 19 y tenía 28 años. Toledo le hizo señas cuando caminaba por Necochea, a metros de donde ocurrió el accidente. "Volvía a mi casa luego de trabajar. Vivo en Rondeau al 2.700; por eso seguimos por Necochea. Al llegar a la esquina con Mate de Luna nos detuvimos porque el semáforo estaba en rojo", contó. Según Toledo, el auto reinició su marcha cuando la luz verde les indicó que podían cruzar la avenida.

"El chico arrancó y vi que un auto venía hacia nosotros a una velocidad tremenda; el taxista no pudo hacer nada. Sentí el impacto, y luego quedé aturdida. Fue un golpe tremendo. Cuando reaccioné, traté de arrastrarme pero tenía las piernas cruzadas y no me podía mover. El suelo estaba lleno de vidrios. Le grité al taxista pero no me contestaba", agregó.

Por el choque, el taxi volcó y el techo quedó sobre la platabanda. Para sacar a Díaz, los bomberos tuvieron que cortar los hierros retorcidos. "Sentí olor a gas. Vi los pies de personas que se acercaban y escuché voces que decían que el otro auto estaba perdiendo nafta. Luego pidieron cortar el gas para evitar una tragedia aún mayor. Llegaron los médicos y me sacaron del auto. Sentía una sensación extraña cerca del oído y después me enteré de que tenía astillas de vidrio incrustadas. Camino al hospital, me dijeron que el chofer estaba muerto. Me causó mucha tristeza", dijo Toledo. La mujer está fuera de peligro y le pidió a los médicos que la enviaran a su casa. Sus familiares, aliviados, la escuchan cada vez que repite su historia.

Por su parte, los cuatro integrantes del Honda Civic, que fueron trasladados al Centro de Salud, les dieron de alta ayer, según informaron desde el hospital. Fueron identificados por la Policía como Braian Villarrubia (19), Erika Cabrera (17), Matías Vargas (18), y Agustín Khastayian (17). La fuente consultada afirmó que aún no se precisó quién conducía el auto. "El semáforo falla cada tanto. Incluso, hay veces que los dos se ponen en verde, o se para y vuelve a arrancar", comentó Víctor Esteban Ramírez, dueño de un quiosco de la zona.