Pasillos en penumbras y policías con escudos y armas. Una asamblea enardecida y una decisión contundente. Esas fueron las escenas que se sucedieron ayer en el Centro de Salud, el hospital donde más se perciben los efectos de las medidas de fuerza de los trabajadores autoconvocados del Siprosa, que exigen una recomposición salarial y un cambio en la política de salud del Gobierno provincial.
La tensión desembocará en la toma del edificio el próximo jueves. Notificado de ese anuncio, el ministro de Salud, Pablo Yedlin, condenó la decisión y aseveró que el Gobierno llevará adelante las medidas necesarias para garantizar el derecho a la salud de los ciudadanos.
Calle y acampada
Una docena de policías custodió desde temprano los ingresos a la dirección y a la administración del Centro de Salud. Este grupo de seguridad se sumó a los guardias privados que vigilan los pasillos y las entradas. La presencia de los agentes enfureció a los empleados que mantienen la protesta, quienes protagonizaron una concurrida asamblea a metros del vallado.
En la deliberación de ayer, los autoconvocados decidieron que se quedarán afuera del edificio mientras no se retiren los uniformados. El jueves, en tanto, ingresarán al Centro de Salud con el propósito de tomarlo. Según lo anunciado, ese día iniciarán una acampada dentro de las instalaciones. Ayer, además, la asamblea repudió por enésima vez la posición del Gobierno y desconoció la autoridad de los directivos, Ricardo Figueroa y Daniel Pero. LA GACETA intentó entrevistar a alguno de ellos, pero, sin abandonar los despachos, estos informaron que no harán declaraciones.
"La situación de hoy (por ayer) nos hace recordar a las peores épocas de la historia. Agentes con escudos, con palos y armas de fuego. Creemos que esto no puede pasar inadvertido. El gobernador (José Alperovich) respondió a nuestro pedido de diálogo enviando patoteros y policías a los hospitales", criticó Flavio Tanoni, arquitecto del área de mantenimiento.
El médico Jesús Amenábar calificó como "vergonzoso" el operativo. "Los violentos son ellos, los del Gobierno, y traen a la policía como si fuésemos delincuentes. Del gobernador para abajo son todos patoteros. No olvidemos que Alperovich nos amenazó para que no protestemos el 9 de Julio y que el ministro del Interior, Osvaldo Jaldo, mandó gente a pegarnos que se identificó con su ministerio. El secretario de Grandes Comunas, Daniel Leiva, y el vicedirector de la Dirección de Investigaciones de la Policía, Humberto Ruezga, estaban agrediendo a la gente en la plaza Independencia", aseveró.
La enfermera delegada, Francisca Cruz, insistió en que se mantendrán afuera mientras haya agentes: "que la Policía atienda a los pacientes. Nunca amenazamos a ningún directivo. Siempre quisimos el diálogo, pero hacen oídos sordos".
Ataques por doquier
"Entiendo el reclamo, pero ninguna de estas medidas ilegales. Estamos totalmente en contra de ellas", advirtió ayer Yedlin. El funcionario provincial explicó que la Policía fue requerida para "garantizar la tranquilidad y la seguridad de los directivos, los administrativos y los médicos que están trabajando".
El ministro, además, instó a los manifestantes a desarrollar sus actividades en el exterior del centro sanitario. Por otro lado, dijo que desconoce los ataques que denuncia el sector y manifestó que, muy por el contrario, en ocasiones estos provienen de los autoconvocados. "Muchas veces esta gente no dejó ingresar a los directores a los hospitales y hasta los fueron a agredir a sus casas. Nos intimidaron en la vía pública. Han tirado cosas contra la Casa de Gobierno y pintaron el Siprosa. La violencia viene de todos lados", denunció.