El húngaro Sandor Kepiro, de 97 años, considerado uno de los últimos criminales de guerra aún vivos, fue absuelto ayer en Budapest de complicidad con una treintena de crímenes nazis en Serbia en 1942, sobre todo contra judíos. Tras la Segunda Guerra Mundial, Kepiro huyó a la Argentina; volvió a su patria en 1996. (AFP)