Gusto, satisfacción, sensación agradable. Diversión, entretenimiento, son definiciones del verbo placer. Este estado de bienestar es indispensable en la vida del ser humano. Sin embargo, aquellas cosas que nos provocan deleite se convierten en dañinas cuando se cometen excesos. Ello sucede, por ejemplo, con las bebidas alcohólicas que no hacen precisamente una buena yunta con los conductores de vehículos. El consumo de alcohol excesivo se ha extendido a buena de la sociedad, en particular a los adolescentes y jóvenes.
Según la Agencia Nacional de Seguridad Vial, el 55% de los 140.000 jóvenes que sale a bailar cada fin de semana en el Gran San Miguel lo hace en su vehículo. Poco más de la mitad de los que salen regularmente consume alcohol, informó. Como se sabe, los accidentes de tránsito son la primera causa de muerte de la franja etaria que va entre los 18 y 25 años.
De acuerdo con datos de la Dirección de Transporte provincial, se realizaron en Tucumán unos 20.000 tests de alcoholemia. Estos se implementaron en mayo de 2007. Las jornadas con mayor número de casos se registraron los sábados. En promedio, cada fin de semana se secuestraron unos 50 vehículos. El promedio de los multados se acercó a los 2 gramos de alcohol en sangre. Los jóvenes, de entre 21 y 30 años, son casi la mitad de los castigados por alcoholemia. Muchos se movilizan en motocicletas y casi todos son varones. Las autoridades de los hospitales Padilla y Centro de Salud dijeron que los accidentes de motos relacionados con el consumo de alcohol y drogas se han incrementado. Desde 2007, la cantidad de pacientes que llega a no ha disminuido.
Una investigación publicada por la revista de neurología "Addiction" se realizó en 7.000 personas a las que se les hizo tomar bebidas alcohólicas y luego les hicieron las pruebas de coordinación: caminar sobre una misma línea sin desplazarse y movilizarse hacia adelante y hacia atrás cerrando los ojos. En la mayoría de los casos, después de la segunda copa empezaban a fallar.
Un estudio nacional de la Secretaría de Programación de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico efectuado en las salas de emergencias, la sustancia que tiene mayor prevalencia en las guardias es el alcohol, con un 76.2% y el 70% sufrió accidentes de tránsito.
Como se sabe el alcohol deprime los ritmos respiratorio y cardíaco, así como los mecanismos de control en el cerebro. Los efectos abarcan: deterioro de la habilidad para conducir y realizar tareas complejas; reducción de las inhibiciones, lo cual puede conducir a comportamientos vergonzosos; reducción del período de atención; deterioro de la memoria a corto plazo; deterioro de la coordinación motora; tiempo de reacción prolongado y proceso de pensamiento más lento.
Si los índices de accidentes relacionados con el consumo de alcohol no descienden se deberían analizar las causas. Posiblemente, los controles de alcoholemia son insuficientes o quizás las multas no son lo suficientemente onerosas como para desalentar la transgresión o la reincidencia. La educación es siempre el mejor camino para combatir las adicciones. Si desde la escuela primaria hasta el nivel terciario se enseñaran conceptos de salud, de buena alimentación y de seguridad vial, posiblemente se lograría no sólo un descenso en el ranking de las adicciones y de los accidentes, sino que también se estaría apostando a la vida.