Este año los tucumanos deberán votar tres veces. La primera vez será en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 14 de agosto en las que se elegirán los candidatos a presidente y a diputados nacionales. El cronograma electoral marcó ayer el inicio de la campaña electoral y las 16 listas de candidatos a diputados nacionales por Tucumán ya están habilitadas para comenzar a persuadir a los votantes de que cada uno de ellos es la mejor opción.

Seis de esas listas pertenecen a la Unión Cívica Radical (UCR), y de acuerdo a los porcentajes que cada una reciba, se conformará la nómina definitiva. Las otras 10 alternativas, pasarán directamente a la elección del 23 de octubre si obtienen al menos el 1,5 % de los votos válidos emitidos.

Si bien la mayoría de las listas ya viene trabajando de diferentes maneras, este mes de campaña implica un salto en la actividad proselitista. Las campañas suelen estructurarse en dos ejes. Por un lado, se trabaja en la captación del voto y consiste en crear o fortalecer vínculos con los electores. El otro eje, es el control del sufragio; es decir, fiscalizar las elecciones. En Tucumán habrá 3.040 mesas habilitadas. Entre fiscales de mesa, fiscales generales y demás autoridades en los comicios, se calcula que cada lista necesitará unas 4.000 personas para la actividad de control. El período de campaña es el momento en el que muchas listas buscan cubrir esta necesidad. El problema es el costo, ya que a cada fiscal se debería pagar $ 200 por la jornada, más otros $ 100 por la comida y los refrigerios. En definitiva, la suma estimada para el día de los comicios asciende a casi $ 1 millón.

Campañas "gasoleras"

Para cada lista, las PASO, que son nacionales, representan oportunidades y complicaciones particulares. La proximidad con las elecciones provinciales (dos semanas después, el 28 de agosto) promueve que los partidos y frentes con candidatos en ambos comicios combinen la actividad proselitista. Este es el caso del Frente para la Victoria (FpV), del Acuerdo Cívico y Social (ACyS) y de Fuerza Republicana. Esto, intuyen, redundará en un ahorro. Otras listas de candidatos a diputado, en cambio, apuestan a un mayor apego a los proyectos nacionales: sin tantos fondos pero con visitas de referentes conocidos como Hermes Binner, Elisa Carrió y Alcira Argumedo. Ocurre que la mayoría de los participantes de las primarias aseguran contar con pocos recursos.

Tanto es así que la herramienta común para acercar sus mensajes será el contacto directo con la gente. Recorridas por barrios de la capital y del interior y reuniones en casas de familias (donde, por lo general, sólo se convida mate) es lo que vienen utilizando y a lo que seguirán apostando todos los partidos y frentes con menos dinero. Las redes sociales completan el repertorio gasolero.

Los presupuestos son tan flacos que la capacidad de los candidatos a diputados para comprar espacios de publicidad, apelar a gigantografías o realizar actos masivos es modesta. Los radicales ya anticiparon que explotarán la campaña nacional de Ricardo Alfonsín y la provincial, de José Cano: habrá pocos afiches, algunos actos y mucha militancia.

De las otras 10 ofertas, sólo cuatro ya tienen programadas visitas de actores nacionales y pocas mencionaron una campaña de difusión. Entre las razones que esgrimen, además de la falta de dinero, es la necesidad de humanizar las campañas, la eficacia del contacto directo con la gente, y el hecho de que el gasto excesivo electoral no está bien visto por la sociedad

Control del voto

Juntar 4.000 personas para fiscalizar las internas es un dolor de cabeza para la mayoría de las listas. Salvo el FpV y Fuerza Republicana, el resto está a la búsqueda de una estrategia que les permita controlar los comicios. Los peronistas disidentes aseguran que ya están cerca de cubrir esa necesidad.

Todas las listas siguen reclutando fiscales, pero también estudian otras posibilidades, como cubrir completamente sólo las "zonas críticas", donde cada frente suele recoger mayor número de votos, y en el resto de las mesas tener sólo fiscales generales. Otra alternativa que estudian tanto la UCR, como Participación Ciudadana y el Socialismo es un control conjunto, en el que cada uno cuide los votos de las demás agrupaciones.