La situación de Grecia, Italia y del propio EEUU, por las deudas y los déficits, refleja que nada es para siempre, y los manuales de economía sugieren menos gasto o más ingreso. La presión hacia los mercados en la semana, a dos años de haber anunciado con optimismo que terminaba la recesión en el país líder, mostró que su recuperación de la actividad económica es decepcionante. Dejar un país al borde del default en agosto, será una medida política, porque el Congreso decidirá, pero no será la primera cesación de pagos. En 1971 durante la presidencia de Richard Nixon, se abandonó el patrón oro que resguardaba al dólar y el mundo siguió funcionando, pero distinto. El dilema del dólar ahora son las décadas de exceso del crédito que cultivaron una estructura económica con la misma o menor producción en origen y sobrevivió con demasiado crédito del resto del mundo. Así la confianza en el dólar quedó lastimada.

Librarse de los endeudamientos en EEUU y en Europa, se pronostica como un proceso largo y lento. Esta transición por la globalización la recorrerán todos, incluso los que no tienen responsabilidad de lo sucedido. Por eso las empresas están sentadas sobre sus disponibilidades y disminuirán sus ganancias, lo que hará perder fuerza a las Bolsas.

En la Argentina, la balanza comercial quedó afectada en un contexto de precios favorables a lo argentino, se subsidia a la energía y al transporte con la discrecionalidad del modelo, y el invierno muestra sus costos. La compra de dólares (2.000 a 2.200 millones por mes) está en el mismo nivel de la crisis de 2008 -cuatro veces a lo normal- y eso que el billete afuera ya no protege como antes.

Librarse de los endeudamientos en EEUU y en Europa, se pronostica como un proceso largo y lento. Esta transición por la globalización la recorrerán todos, incluso los que no tienen responsabilidad de lo sucedido. Por eso las empresas están sentadas sobre sus disponibilidades y disminuirán sus ganancias, lo que hará perder fuerza a las Bolsas.

En la Argentina, la balanza comercial quedó afectada en un contexto de precios favorables a lo argentino, se subsidia a la energía y al transporte con la discrecionalidad del modelo, y el invierno muestra sus costos. La compra de dólares (2.000 a 2.200 millones por mes) está en el mismo nivel de la crisis de 2008 -cuatro veces a lo normal- y eso que el billete afuera ya no protege como antes.