Cada 12 de junio, una torta con sus velas encendidas está en la mesa familiar. Ese día, Roberto Cabrera (h) cumpliría años. Pero el 8 de febrero de 2009, una bala le perforó el estómago cuando el muchacho, que tenía 25 años, estaba afuera de una fiesta. Falleció 16 días después. Su familia no cesó en su reclamo de justicia, y ahora denuncia que reciben llamadas intimidatorias en su domicilio.

"La semana pasada atendí una llamada en la que me decían que me cuide, y cortaron. Pensé que era una broma, pero este domingo se repitieron varias veces", dijo María Catalina Atzeri, madre de Cabrera (h). Las dudas de la mujer se acrecentaron, cuando se enteró de que uno de los imputados por el crimen de su hijo fue atacado el domingo a la madrugada.

"No tenemos otra alternativa que sospechar que puede estar relacionado con el caso, porque nosotros no tenemos problemas con nadie. Encima, justo cuando el chico este se retractó, lo atacan, y nosotros tenemos estas llamadas", expresó Roberto Cabrera, padre del joven asesinado.

El hombre se refirió a Fabián Díaz, el joven de 27 años que había declarado que fue el autor de los disparos, y que el viernes 1 de julio se retractó, aduciendo que lo habían obligado a inculparse. Desde entonces, Díaz tiene una custodia policial en su casa, ya que denunció a otro de los imputados y a su familia por amenazas de muerte.

"Nosotros siempre supimos que él no decía la verdad. Esa madrugada, cuando llegué al hospital, mi hijo me contó quién había sido el autor de los disparos, y los testigos, cuando lo vieron a este muchacho, dijeron que no era él", comentó Azteri.

En la madrugada de ese 8 de febrero de 2009, Cabrera (h) había llegado hasta una fiesta en avenida República del Líbano e Italia. "Cuando iba llegando, ve a muchos amigos que se volvían. Le comentaron que se había terminado porque hubo unos incidentes. Entonces él y unos amigos se quedaron en la vereda, escuchando música", contó Azteri.

De acuerdo a las versiones de testigos, una camioneta ingresó en contramano por calle Italia, y un adolescente de 17 años se bajó con un arma en sus manos y comenzó a realizar disparos. "Cuando alguien gritó que habían herido a mi hijo, el que disparaba se subió a la camioneta y se marchó, rápidamente. Mi hijo llegó a decirme quién era. Este muchacho pertenece a una familia que parece que tiene mucho poder", manifestó la madre de la víctima.

"El primer fiscal que investigó en la causa (Arnoldo Suasnábar) hizo todo mal. Tenía todos los datos para detener al adolescente y secuestrar la camioneta, pero no lo hizo. Por suerte, después la causa la tomó la fiscala Adriana Giannoni y en una semana hizo todo lo que había que hacer", manifestó Cabrera.

Azteri recordó a su hijo como una persona divertida, que le gustaba estar con su familia. "Trabajaba en un centro de lubricantes de una estación de servicios. Nunca tuvo problemas con nadie. Le han cortado la vida en un segundo que ha salido a divertirse", manifestó la mujer.

"No les tengo miedo. Por más poder que dicen que tienen, el día que los tenga enfrente les voy a decir muchas cosas. Porque me arrebataron mi hijo, se han llevado la mitad de mi vida. Le quitaron el padre a mi nieta, el esposo a mi nuera, el hermano a mis hijas. No les tengo miedo", manifestó, entre sollozos, la mujer.

"Mi hija, ahora que es más grande, empieza a preguntar por su papá. Ojalá que, si se hace justicia, no quieran vengarse con ella", afirmó Cintya Ahumada, la viuda de Cabrera (h).

"Sólo pido justicia por el ?negro?. Me quitaron a mi compañero de vida. Lo extraño tanto, que sigo festejándole sus cumpleaños. No puedo quedarme callado ahora. En el juicio, por fin, saldrá todo a la luz", manifestó Cabrera.