Los "Cacho Boys" son para el alperovichismo lo que La Cámpora, al kirchnerismo. Mimados y odiados en la misma proporción. Envidiados y adulados por partes iguales. En rigor, aunque la campaña electoral para los comicios locales aún no largó, la interna en el oficialismo comenzó hace tiempo, casi en el mismo instante en el que el gobernador, José Alperovich, decidió abrir el grifo del que fluyen los acoples.

El Frente Provincial se convirtió en el destinatario de todas las críticas, las quejas, los reproches y hasta las traiciones. Y todo llega a oídos del mandatario. Cuentan en los pasillos de la Casa de Gobierno que no son pocas las ocasiones en las que Alperovich debió interceder ante algún indignado dirigente territorial del peronismo. Por caso, el diputado Gerónimo Vargas Aignasse es quizá, el primero que alertó sobre las maniobras del acople más resistido en la capital.

Públicamente, el candidato a legislador cuestionó que en esa lista haya una alianza entre bussistas y alperovichistas. El Frente Provincial es liderado por el actual vicepresidente primero de la Cámara, Armando "Cacho" Cortalezzi y por el presidente del Concejo Deliberante, Ramón "Cacho" Cano. Ambos buscan la reelección, respectivamente, secundados por Guillermo Gassenbauer (hijo del ministro de Desarrollo Productivo), y por el edil Javier Morof, ex apoderado de Fuerza Republicana. Pero en sus filas también está el director de Arquitectura y Urbanismo, Miguel Brito, otro hombre con reciente pasado bussista.

En realidad, más allá de la presencia de ex republicanos en sus filas, entre la dirigencia peronista territorial el malestar creciente obedece a cuestiones que poco tienen que ver con lo ideológico.

Góndolas llenas

"Ahora tienen un hipermercado a su disposición". La frase se escucha desde hace un par de semanas en la Casa de Gobierno. Los destinatarios, precisamente, son siempre los mismos: en el alperovichismo todos están pendientes de los movimientos del acople que bendijo el propio Jorge Gassenbauer y que "mima" el gobernador Alperovich.

En la capital, el oficialismo llevará al menos 20 listas legislativas de acoples. La mayoría, de legisladores o de concejales excluidos de la lista oficial que buscan defender su "territorio". El problema, según denuncian por lo bajo, es que no todos reciben el mismo trato en el primer piso del Palacio Gubernamental. "Hay mucha bronca, entran a los circuitos de uno y te ?chupan? los dirigentes", rezongó ayer un legislador que busca su reelección.

La tensión en el oficialismo es diaria y aumenta a medida que se acercan las elecciones. "Disponen de recursos que nosotros ni imaginamos", amplió otro candidato acoplado. Las últimas "víctimas" de la movida del Frente Provincial, según pudo averiguar LA GACETA, fueron los legisladores Carlos Assán y Carolina Vargas Aignasse y el concejal Juan Carlos Mamaní. Pero la lista es más larga y amenaza con registrar más heridos a las 18 del 28 de agosto: hay 19 bancas legislativas por la capital en juego. Muchos temen quedarse afuera.