El hombre esperó, hace seis años, a que Néstor Kirchner llegara y le entregó un bastón tallado con sus propias manos. Ayer, aguardó a la presidenta, Cristina Fernández, y le obsequió una réplica de la Casa Histórica. Pero el regalo no era para ella. "Es para que lo ponga en la tumba de Néstor", le dijo José Argañaraz a la jefa de Estado, que emocionada recibió la artesanía de madera de limonero. Argañaraz tiene 96 años y egresó de la vieja Escuela de Artes.
Un escultor nonagenario