El entorno generaba más expectativas de las que normalmente se crean alrededor de un Tedeum. Monseñor Luis Héctor Villalba pronunciaba su última homilía en una fecha patria: se retirará el 17 de septiembre, días antes del aniversario de la Batalla de Tucumán.
La iglesia Catedral estuvo colmada. El gobernador, José Alperovich, y su esposa, la senadora nacional Beatriz Rojkés, ocuparon dos sillas ubicadas delante de la primera fila de bancos. Detrás, se sentaron el vicegobernador, Juan Manzur -en uso de licencia, mientras se desempeña como ministro de Salud de la Nación-; el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Antonio Estofán; el presidente subrogante de la Legislatura, Regino Amado; el intendente de la capital, Domingo Amaya; los ministros Beatriz Mirkin (Desarrollo Social), Silvia Rojkés (Educación), Osvaldo Jaldo (Interior), Edmundo Jiménez (Gobierno), Jorge Jiménez (Economía), Jorge Gassenbauer (Desarrollo Productivo), Pablo Yedlin (Salud) y Mario López Herrera (Seguridad Ciudadana), y el secretario general de la Gobernación, Ramiro González Navarro, entre otros funcionarios del Poder Ejecutivo, intendentes y concejales de distintos municipios, legisladores oficialistas y opositores, y algunos comisionados rurales.
Durante sus 12 años al frente de la Arquidiócesis de Tucumán, varias veces desempeñó -por decisión propia o por pedidos ajenos- roles políticos. Acaso el que perdure en la memoria sea su mediación en el conflicto entre los trabajadores autoconvocados de la salud y el Gobierno. A instancias suya se rubricó un acta en noviembre de 2009, que pretendió cerrar la crisis, aunque luego esta se reavivó.
Villalba evitó tocar temas polémicos. Basó su homilía en la historia del país y en el documento "Hacia un bicentenario en justicia y solidaridad 2010-2016" -elaborado por la Conferencia Episcopal Argentina, en noviembre de 2008-, que enumera puntos que, según los obispos, el Gobierno debe atender de cara a aquellos festejos.
"La proclamación de la Independencia es el acta de bautismo de la Nación Argentina. El Congreso de Tucumán de 1816 es el hecho más saliente de toda nuestra historia", afirmó al comenzar su alocución. El hincapié en la historia fue notorio; sin embargo, dejó en claro que esta debe ser tomada como referencia, y no perder de vista el porvenir. "No se trata de quedarnos aferrados al pasado, sino de valorar el presente y construir el futuro. Los obispos argentinos dijimos: ?no se puede mirar hacia adelante sin tener en cuenta el camino recorrido y honrar lo bueno de la propia historia?", afirmó, en referencia al citado documento.
Precisamente, una síntesis de aquel texto, de hace menos de tres años, fue el aspecto más político de la homilía. Villalba enumeró una serie de propuestas que se habían plasmado en el documento: "recuperar el respeto por la familia y por la vida en todas sus formas; avanzar en la reconciliación entre sectores y en la capacidad de diálogo; fortalecer las instituciones republicanas, el Estado y las organizaciones de la sociedad; mejorar el sistema político y la calidad de la democracia, (y) afianzar la educación y el trabajo como claves del desarrollo y de la justa distribución de los bienes", entre otros.
Al retirarse, Alperovich se mostró conforme con la homilía. LA GACETA le preguntó si esperaba otro tipo de discurso, en atención a que monseñor en su momento medió entre el Gobierno y los autoconvocados, y a la actual situación, con carpas en la plaza. "No, no; para nada", respondió el mandatario. Monseñor se retiró sin hacer declaraciones; sólo reiteró que estaba muy contento por quedarse a vivir en nuestra provincia.
Las homilías de Villalba durante el kirchnerismo
- 2003. Frente a Néstor Kirchner y a Julio Miranda, hizo hincapié en la educación: "nuestros niños no sólo tienen hambre de pan".
- 2004. También estuvo Kirchner. Villalba instó a que se acabe con la desigualdad: "El norte presenta el porcentaje más alto de pobres".
- 2005. Kirchner debió escuchar de Villalba cuánto afligía el país: "Como Cristo, hoy, al mirar a la Argentina, sentimos congoja".
- 2006. Primera vez desde 1991 que un presidente falta a un Tedeum: "La pérdida de valores nos afecta como personas y como sociedad".
- 2007. "La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde la concepción hasta su muerte natural", dijo.
- 2008. Monseñor llamó a la concordia, en plena pelea con el campo. "El diálogo es la expresión culta y civilizada de una sociedad", planteó.
- 2009. Fue el único año en que asistió Cristina Fernández. "La ciudadanía necesita transparencia y honestidad", sostuvo.
- 2010. Se refirió a la ley de matrimonio igualitario: "la unión en pareja de personas del mismo sexo es naturalmente distinta".