Lo que ocurra en las elecciones en Capital Federal, Córdoba y Santa Fe, hasta el 7 de agosto, puede inclinar la balanza en favor del kirchnerismo o de la posibilidad de un balotaje, entre algunos de los frentes electorales opositores que se postulan para las presidenciales de octubre. Es que en Buenos Aires, con el 40% del padrón nacional, el oficialismo tiene ventaja pero no la suficiente ante la sumatoria de las fuerzas de Eduardo Duhalde más la estructura de Francisco de Narváez y eventualmente del PRO, de Mauricio Macri.
El domingo, con los comicios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, comenzará la serie en tres de los distritos más importantes del país en cuanto a número de electores. Estos resultados pueden tener una influencia posterior, tanto en las internas abiertas del 14 de agosto como en los procesos comiciales para la presidencia.
Ya se realizaron siete elecciones en provincias "chicas": Catamarca, Salta, Chubut, La Rioja, Neuquén, Misiones y Tierra del Fuego. Todas reúnen a casi 2.905.000 ciudadanos habilitados para sufragar, es decir el 10,13% del total de electores del país (28.685.832, según la Dirección Electoral Nacional).
En las próximas semanas, hasta antes de las internas abiertas, simultáneas y obligatorias, se votará además de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en las provincias de Santa Fe -el 24 de julio- y de Córdoba -el 7 de agosto-. En ninguna de estas últimas hay balotaje. Un sólo voto de diferencia sirve para ganar la gobernación.
Entre los tres distritos que elegirán autoridades hasta el 4 de agosto reúnen el 25,7% del padrón electoral nacional (7.366.000), un hecho cuantitativo que marca la trascendencia de las votaciones, especialmente porque el kirchnerismo puede perder los comicios en esos territorios en manos del PRO, que lleva a Mauricio Macri en busca de la reelección como jefe de Gobierno porteño, y del socialismo, que quiere reeditar la excelente elección de Antonio Bonfatti en las interna en Santa Fe, apuntalado por el caudal electoral que apoya al gobernador Hermes Binner.
Hasta el momento, en seis de las siete provincias en las que hubo elecciones ganaron referentes afines al Gobierno nacional. En Chubut se impuso el candidato denarvaista, Martín Buzzi, pero luego se volcó hacia las huestes del kirchnerismo, que habían perdido por una diferencia exigua.
En el caso de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos, vencedora en el ballotaje, aclaró que el partido que encabezó no se identifica con el oficialismo nacional.
El desbalance a favor del oficialismo se produce en las provincias chicas más beneficiadas por la Nación. Son los casos de Tucumán, Misiones, Formosa, San Juan, Jujuy, La Rioja, Chaco y La Pampa. En otras, como Salta y Entre Ríos, los dos peronismos tienen paridad de fuerzas. Y en el tercer grupo Neuquén, Corrientes, Mendoza, Catamarca, Río Negro y Tierra del Fuego, por ahora la UCR o los partidos provinciales llevan ventaja al peronismo.