ambulantes en yerba buena
"No puedo hacer nada"; "La cosa pasa por otro lado"; "No depende de mí"... son las respuestas que recibimos vecinos y comerciantes cuando nos quejamos sobre los ambulantes ante el director de Comercio municipal. Si no hay solución para este problema, está visto que la cobardía, la obsecuencia y la inoperancia caracterizan a los funcionarios de este municipio. Irónicamente, les decimos a los ambulantes que quieran instalarse en lugares privilegiados de Yerba Buena, que el municipio los espera con los brazos abiertos.
disfrazar la realidad
En panorama tucumano del 2/07, el periodista Indalecio Sánchez hace mención a las vallas que se pondrán en la Casa Histórica, por el festejo independentista, para impedir el paso y en forma especial para ocultar el conflicto que involucra a empleados del sector sanitario. A la vez cito nuevamente la nota del día siguiente (3/07) que con el título "El infierno es de plástico en la miseria tucumana", nos informa de la cruda realidad que viven muchos de nuestros comprovincianos. Creo que se quiere pintar la humedad que aflora con medidas desafortunadas, que no hacen nada más que tapar por poco tiempo una realidad incuestionable, pues no es el método apropiado, y el problema volverá a aparecer. Cada vez se agranda más la brecha entre las clases sociales, profundizando las desigualdades, las "reformas" de la política de crecimiento (económico), aparentemente diseñadas para generar beneficios sociales, fueron negativas; el trato diferente a personas se llama discriminación, según vaya en beneficio o perjuicio de determinados grupos o personas debido a su posición social, económica, religiosa, profesional, de raza o color de piel. Esta desigualdad se da cuando los trabajadores de la salud no sólo son mal pagados, sino que se ven privados de los insumos correspondientes y están a merced de la inseguridad que existe en muchas entidades de salud y desarrollan su labor muchas veces bajo amenazas. Estos, como los que viven en "casas" de plástico o cartón, serán detenidos por las vallas que les impedirán participar de los festejos del Día de la Independencia. Las vallas no son herramientas válidas para detener el justo reclamo. Dialogar es poder escuchar y proponer para conciliar. Buscar las soluciones apropiadas, para que no nos sorprenda la opulencia que despliega el bienestar de algunos pocos, ante el crecimiento de la injusticia y la miseria. No es prosperidad que cada vez circulen más automóviles; esta vendrá cuando de una vez por todas se reviertan en forma efectiva los cinturones de pobreza, a partir de una política educativa, de empleo, de viviendas dignas y justa paga; desechando el asistencialismo, el puntero político y soslayando la responsabilidad que cabe como gobernantes, a asumir la realidad, buscando las soluciones sin divisiones de vallas que discriminan. Como diría Martín Fierro: "Mas naides se crea ofendido / pues a ninguno incomodo; / y si canto de este modo, / por encontrarlo oportuno, / no es para el mal de ninguno / sino para el bien de todos".
"El hombre... es un animal domesticado o civilizado, de todos modos, él requiere instrucción adecuada y una naturaleza afortunada, y entonces, de todos los animales, él se convierte en el más divino y más civilizado, pero si su educación es insuficiente o mala, él es el más salvaje de las criaturas terrenales" (Platón). Esta aguda percepción del filósofo griego, de hace más de dos milenios, posee una indiscutible actualidad, avalada por el hecho de que, salvo algún detalle genético, se sigue trabajando con el mismo modelo de hombre, analizado por Platón. La realidad nos demuestra que los seres humanos, al nacer, son iguales, pero sus posibilidades son distintas. Desde este punto, sumando esfuerzo y dedicación, cada uno recorre su camino para lograr, algunos, finalmente, una posición cercana al más civilizado de todos los animales; y otros, con faltas, no sólo de esfuerzo y dedicación, no logran evitar terminar próximos al grupo de las más salvajes criaturas terrenales. Como vemos, esta cuestión parece determinada principalmente por logros en educación. Sarmiento comprendía este tema; por eso propiciaba "educar al soberano". Al establecer la primera República, en 1776, Thomas Jefferson sorprendió al mundo al declarar que todos los hombres eran creados iguales, cuando en esa época un hombre que era denominado rey tenía, al nacer, privilegios no ligados a las consideraciones de Platón, sino al derecho divino. Quizás lo que Jefferson tenía en mente era sólo la igualdad al comienzo del largo camino del hombre, y nunca pensó que el que logre ser "el más divino y más civilizado de los animales" sea igual al que permanezca como "el más salvaje de las criaturas terrenales". O que en el campo político la diferencia podría ser compensada con "militancia". Por esta razón, en la primera República se consideró no iguales a los esclavos y a los indios, pues no habían logrado tener la instrucción adecuada que la república requiere. Aunque un par de siglos más tarde un descendiente de esos "sin instrucción", ahora con la instrucción adecuada, es el actual presidente de los EEUU, Obama. Concluiremos en que lo que la República pretendía, aún pretende, y es imprescindible hoy, es que los encargados temporarios de los intereses del pueblo, sean los ciudadanos del no numeroso grupo cercano a ser los animales más civilizados, y no del numeroso grupo de los "más salvajes de las criaturas terrenales". Así podrán trabajar sólo por el bien común.
Roberto Walter Sehringer
ARTE Y CENSURA
Me pareció un poco fuerte la nota periodística que tilda a las autoridades de la FRT de "hipócritas" y "mojigatas", por retirar algunos objetos que se encontraban en exhibición. Y digo "objetos" y no "obras de arte", porque allí radica todo el problema. Hoy no existe un acuerdo general respecto a qué condiciones debe reunir un objeto cualquiera para ser considerado artístico. Sobre Miguel Angel no hay discusión, por lo que comparar la censura a sus desnudos con las restricciones que sufrieron algunos expositores locales es un poquito exagerado. He visto en la Recoleta exponer colchones viejos, manchados de orín, y en el Malba papas con cables insertos. Esto será arte para algunos. Para otros, que generalmente callan para no pasar por ignorantes, no es más que una tomadura de pelo. Pero lo curioso es que, aunque el arte sea tan difícil de definir, parece que la censura es inequívoca. Si mañana las autoridades de la FRT se oponen a que se expongan en sus salones deyecciones humanas, supongo que serán tratadas de ignorantes y fascistas. Hay que decir que ninguna gestión de esta Facultad, como la actual, se interesó por las actividades culturales y artísticas. Pueden dar testimonio las personas que asistieron a sus conciertos, exposiciones de arte, exhibiciones cinematográficas y muchas otras actividades más. La FRT está orientada firmemente en este camino, que es el de la educación integral del joven, y en la proyección de la actividad universitaria al medio. No cree en el autoritarismo, sino en la racionalidad. No cree en la censura, sino en la responsabilidad frente a la comunidad que la sustenta..
Juan Gabriel González
los llenaron de tierra colorada
La calle Balcarce de Lastenia es de ripio, mejor dicho lo era, ya que un iluminado ordenó que la cubrieran con tierra colorada, lo que trajo como consecuencia que los días de lluvia se torne un pantano donde numerosos vecinos fueron a parar al barro. Los dias de sol es imposible respirar por el polvo colorado que se levanta; nos arruina los muebles, los electrodomésticos; tenemos dañados los ojos, los pulmones, la piel y nuestra paciencia. Además, junto con la tierra trajeron dos colosales pedazos de mampostería que dejaron en mi vereda. Hace muchos años que soportamos el polvo que levantan los numerosos camiones, autos y motos. Pero esto es lo máximo, esto es Macondo de García Márquez. A pesar de los múltiples reclamos, que ya llevan años, no conseguimos que las autoridades pavimenten esta calle. Señores, ya estamos resignados a que no nos hagan caso, pero esta tierra que tiraron es el peor daño que nos pudieron hacer. Es decir, preferimos ser ignorados por el municipio de Banda del Río Salí y por la comuna de Lastenia a cambio de que saquen a la brevedad esta tierra que nos agobia y que nos incita a abandonar nuestras casas.
Graciela Ronveaux
Hace exactamente una semana, en la ciudad de Santa Fe, vivía la alegría de recibir el Premio Martín Fierro Federal por mi trabajo como conductora del programa "Tucumán Arte", que se emite por Radio Universidad. Desde que la radio me informó de mi nominación hasta hoy, he recibido innumerables muestras de afecto: de los directores de Radio Universidad y mis compañeros, que me contuvieron y entrevistaron en todos los programas; de las autoridades de Extensión Universitaria; de mis compañeros de Extensión; así como de LA GACETA y otros medios de prensa; de mi familia y mis amigos; de la audiencia; de la lectora Mary Soria de Sandoval con su cálido recuerdo; del Padre Pablo, que deseo agradecer a todos y a cada uno de ellos, porque esta distinción es para Tucumán.
Con la llegada del invierno, crudo, cortante, riguroso, se advierte en el alumnado el sufrimiento que les significa la asistencia a clases. Es inaudito que no doten de calefacción a los establecimientos educacionales, brindando un ambiente cálido y acogedor, acorde a las temperaturas extremas que soportamos. Me refiero, especialmente, a la mayoría de colegios religiosos que cobran elevadas cuotas mensuales y tienen la suficiente solvencia económica para hacerlo adecuadamente. No se entiende qué les impide satisfacer esa necesidad. No hacerlo sería una crueldad. Las autoridades responsables deberían tener en cuenta lo aludido e inspeccionar todos los centros educativos de la provincia exigiéndoles que brinden ambientes climatizados por las temperaturas extremas que padecemos. Otro punto a modificar: la pésima costumbre de haber impuesto como norma que los baños carezcan del elemento indispensable para higienizarse cuando tendrían que tenerlo a disposición luego de las necesidades biológicas y no pasar por la incomodidad de pedirlo a las profesoras..
Nelly Elías de Benavente