BANGKOK.- El Pheu Thai (Partido de los Tailandeses), del derrocado mandatario tailandés Thaksin Sinawatra (el multimillonario de las telecomunicaciones), regresó ayer al poder: una abrumadora mayoría coloca a su hermana Yingluck Sinawatra en la jefatura del Gobierno, la primera mujer en alcanzar ese puesto en el país.
Tras el conteo de más del 90% de los votos, el Pheu Thai tiene asegurados al menos 260 escaños de los 500 que conforman el Parlamento. El primer ministro, Abhisit Vejjajiva, reconoció su derrota en las urnas y felicitó a Yingluck.
"Tenemos mucho trabajo por delante", dijo la ganadora en la sede de su partido, en Bangkok. Yingluck, de 44 años, arengó en su campaña por la reconciliación de la dividida sociedad tailandesa y pese a su mayoría absoluta quiere formar una coalición con el pequeño partido Chatthaipattana.
Tailandia lleva seis años sumida en una profunda crisis política: primero, los rivales de Thaksin, los "camisas amarillas" (en honor al color de la monarquía) tomaron las calles hasta que el ejército derrocó en 2006 al entonces jefe de Gobierno. Cuando un año después el pueblo eligió un gobierno afín a Thaksin, sus rivales volvieron a las calles, bloquearon la sede del Ejecutivo y ocuparon el aeropuerto, hasta que un tribunal disolvió el partido gobernante y allanó el camino al poder a Abhisit.
Entonces, los rivales de Abhisit, los "camisas rojas", salieron a las calles y protagonizaron masivas protestas que derivaron en sangrientas luchas, en las que el año pasado murieron 92 personas.
Durante la campaña electoral, Thaksin manifestó su deseo de regresar a Tailandia, tras su exilio en 2008 antes de ser condenado a dos años de cárcel por abuso de poder. El Pheu Thai prevé una amnistía para los que en los últimos años fueron acusados o condenados por los disturbios políticos.
En la sede del Pheu Thai, los simpatizantes de Yingluck celebraron la victoria con una gran fiesta. Los cientos de personas que congregaron allí esperaron los resultados oficiales, que superaron todas sus expectativas.
"Yingluck número uno", gritaban emocionados los simpatizantes de la candidata que irrumpió hace unos meses en la campaña electoral sin tener experiencia política, pero con una exitosa carrera en el imperio empresarial familiar.
El primer ministro Abhisit se mostró conciliador. "Yingluck debe tener su oportunidad. Todos queremos la reconciliación. Los demócratas están preparados para asumir la oposición", señaló. (AFP)