La peña es fundamental para el ambiente tucumano, tanto la que se abre como negocio, como espacio cultural o aquella tradicional, la del concepto original, en la que la guitarra circulaba entre parroquianos.
Los músicos necesitan alquilar clubes o ir a esos salones debido a la falta de espacios, que deberían brindarse desde los entes oficiales para de esa manera poder mostrar lo que hacen y sacar algún beneficio para editar discos, por ejemplo.
Tucumán tiene una movida de la que se habla en el país aunque no haya una cultura festivalera, que es natural en Santiago del Estero o Salta por sus rítmicas. Lo nuestro es la zamba. Eso es lo que funciona comercialmente y por eso a los chicos les cuesta despegar. Pero hay creatividad y música, los muchachos y las chicas vienen pechando lindo. Creo que la cosa viene bien; hay mucha información y estudio, y hay un buen caudal de músicos y compositores con ganas.