RABAT. - Millones de marroquíes acudieron a las urnas para votar en referéndum una reforma constitucional que sustituya a la Carta Magna de 1996 y que pretende recortar el poder de la monarquía, tras las demandas masivas de democracia en el país en los últimos meses. 13 millones de electores están convocados, aunque una baja participación no invalidaría la votación, per sí sería considerado como un fuerte revés para el monarca, Mohamed VI.
Entre otras medidas, la nueva Carta Magna prevé que el rey deje de nombrar al primer ministro. De aprobarse, el jefe de gobierno será a partir de ahora el candidato del partido que salga más votado. El monarca tampoco podrá elegir a cuatro ministros clave -como hace ahora-, destituirlos o promulgar leyes sin el consentimiento del Parlamento. Además, la reforma prevé poner al mismo nivel la lengua bereber que la árabe.
El rey y su hermano, el príncipe Moulay Rachid, emitieron su voto en un colegio electoral de Rabat.
Unos 40.000 locales electorales abrieron en el país, mientras los marroquíes que viven en el extranjero podrán votar en embajadas y consulados, una posibilidad que no tienen en elecciones legislativas. Y se espera que una mayoría vote por el "sí". El presidente del Parlamento, Abdelwahed Radi, alabó la reforma que, según él, inaugura una "nueva era". Para el primer ministro, Abbas el Fassi, la carta magna colocará a Marruecos entre el grupo de países democráticos. Prácticamente todos los partidos con representación legislativa hicieron campaña por el sí a la reforma, presentada como el gran paso que hará avanzar la democracia en la nación del norte de África.
Sin embargo, gran parte del movimiento de protesta "20 de febrero", que considera la reforma una farsa, llamó al boicot del referéndum. Sus críticos creen que no va lo suficientemente lejos y que fue elaborada por una comisión que no representa al pueblo.
La ola de protestas que sacudieron el mundo árabe también llegó a Marruecos en febrero pasado, cuando decenas de miles de personas tomaron las calles en demanda de cambios democráticos y mejores condiciones de vida para la población. Otras protestas menores han sido constantes desde entonces. "Esta seudo reforma es puro maquillaje, no cambiará absolutamente nada", sentenció Fathallah Arsalane, de Justicia y Espiritualidad, una alianza islamista prohibida pero tolerada. (DPA-Télam)