BUENOS AIRES.- Las dos mujeres que trabajaban como personal de limpieza en la casa de María Marta García Belsunce confirmaron -ante el tribunal que juzga a los acusados de encubrir el crimen- que limpiaron la casa apenas terminó el velatorio. Dieron detalles sobre los rastros de sangre y las ropas manchadas que encontraron y tiraron.

Mirta Molina y Ema Benítez relataron que limpiaron la vivienda el lunes 28 de octubre de 2007, luego de que se retiraron las 300 personas que participaron del velatorio para dirigirse al cementerio.

En la instrucción Molina había dicho que Guillermo Bártoli, cuñado de la victima y uno de los acusados del encubrimiento, le había dado la orden de limpiar, pero hoy en el juicio oral la mujer alivió la situación.

"A mi nadie me obligó a nada -dijo la mujer cuando la fiscalía le insistió-. Yo interpreté que como trabajaba ahí tenía que limpiar". Aclaró que Bártoli solo se acercó cuando iban rumbo al cementerio para preguntarle si tenía la llave, y ella le contestó que se quedara tranquilo.

Ema Benítez sí relató una situación que hasta ahora no se había ventilado: aseguró que Bártoli le pidió que tirara el pantalón celeste que usaba Carlos Carrascosa, viudo de María Marta y condenado por el crimen, al momento del supuesto accidente.

Benítez dijo que Bártoli le recomendó que tirara ese pantalón, con rastros de sangre, "como de alguien que hubiera tocado a otra persona ensangrentada".

Ya se probó en el juicio oral contra Carrascosa que en los primeros momentos después del supuesto accidente el viudo andaba con el pantalón salpicado de sangre.

La mujer precisó que Bártoli se lo dijo cuando ella estaba hablando con una amiga de María Marta, Carmen Aberastain, quien había declarado un rato antes y no fue interrogada al respecto porque el dato del pantalón no se sabía. (DYN)