"Esto debe quedar claro: el límite de pasajeros que tiene un auto está en función del número de cinturones de seguridad con los que cuenta; si tiene cinco, son cinco. Si tiene cuatro, cuatro. El uso del cinturón es obligatorio y necesario", señaló Alberto Gasparini, instructor de la Asociación Civil Luchemos por la Vida, en diálogo telefónico con LA GACETA desde Buenos Aires.

El experto aseveró que la cuestión de la seguridad vial es muy compleja, pero que se puede mejorar si se aborda desde diferentes perspectivas. "Cuando hay un accidente, podemos hacer muchos análisis que no hacen volver el tiempo atrás; pero podemos ayudar para que se eviten nuevas tragedias", marcó.

En principio, Gasparini apuntó al conocimiento como base para modificar la situación. "Falta mucha educación, porque no se conocen cuáles son los límites. Y, aunque estén marcados en todos lados, muchas veces no se los cumple. Por eso, si hay educación pero no control, tampoco funcionan las cosas. Eso ocurre en nuestro país y en todo el mundo", remarcó.

Además, manifestó que el problema del consumo de alcohol como causa de siniestros sigue presente. "Se trata de un problema muy grave y complejo. Lógicamente, debe haber controles de alcoholemia, pero también otras medidas. Acá, en Buenos Aires, algo se está haciendo en los boliches. Por ejemplo, el conductor asignado no bebe; puede llevar a sus amigos borrachos, pero él está fresco. A él se lo premia con bebidas sin alcohol durante toda la noche. Esa es una ayuda que dan los boliches, pero de fondo está una cuestión muy ligada a la cultura y la educación", dijo. Además, aclaró que no es sólo un problema de jóvenes. "Hay adultos que también lo hacen", sentenció.