El incremento del ingreso de productos textiles importados que restan mercado a los artículos nacionales y un sostenido crecimiento de los costos del sector que produce hilados y telas, condicionaron en el último tiempo la marcha de la economía de esta tradicional actividad en la Argentina. Las perspectivas desalentadoras llevaron a que en los últimos meses algunas fábricas de hilados instaladas en Tucumán se vieran obligadas a promover suspensiones de personal con el objeto de frenar su proceso productivo a causa de la caída de la demanda.
Frente a esta crisis sectorial, la ministra de Industria, Débora Giorgi, aseguró que el Gobierno reforzará el resguardo del mercado interno en la cadena de valor de ese sector. La funcionaria garantizó protección y financiamiento, y reclamó más inversiones para ganar competitividad en todos los eslabones. Giorgi fijó como objetivo poder alcanzar en 2020 una producción de más de U$S 9.200 millones -actualmente es de U$S 3.618 millones- y ventas en el mercado interno por U$S 7.500 millones. Además llamó a consolidar un crecimiento de la producción sectorial del 10% anual y la generación 250.000 nuevos empleos. "Vamos a seguir teniendo un mercado interno pujante y protegido contra la competencia desleal", dijo Giorgi y aseguró que las medidas antidumping y la aplicación de Licencias No Automáticas (LNA) le "dieron un impulso a la producción textil local". Explicó que esa política implicó "un freno a las importaciones para lograr reducir el déficit de 2010 en más de U$S 100 millones respecto de 2008", y señaló que hubo un incremento de consumo del 9%. El déficit del sector en 2008 fue de U$S 1.476 millones contra U$S 1.370 millones en 2010. La ministra detalló que casi el 50% de las medidas antidumping aplicadas hasta ahora fueron para el sector textil -nueve de 20 casos- así como también las LNA se aplican en gran proporción a posiciones del sector textil y de confecciones. Indicó que se desarrollarán sistemas de información de alerta temprana que permitan anticipar el impacto de importaciones para el sector. Giorgi formuló estas definiciones en la apertura del foro de la cadena de valor textil y confección del Plan Estratégico Argentina 2020. Allí remarcó que el desafío es "lograr mayores inversiones para seguir incrementando la producción local, dar un salto exportador y seguir reduciendo el déficit comercial sectorial". Aseguró que desde el Ministerio de Industria "vamos a avanzar en mecanismos de financiamiento específico para PyME del sector, tanto para la puesta en marcha de inversiones como para la exportación". Reiteró que también se están analizando incentivos en materia fiscal para las inversiones que incrementen la producción y el trabajo.
"La competitividad se mide por el eslabón más débil de la cadena y por eso tenemos que consensuar qué necesidades tiene cada uno de los integrantes que conforman esa cadena, ya sea en cuanto a necesidades de inversión, de capital de trabajo, de insumos, de diseño o de tecnología", indicó Giorgi. "El textil es un sector que puede mostrarse como un éxito del cambio de paradigma industrial que se inició en 2003, ya que en estos últimos ocho años la producción de textiles creció 146 % y la generación de puestos de trabajo un 100 % para alcanzar los 360.000 empleos", apuntó. Remarcó la importancia del modelo productivo para la cadena textil: un mercado interno pujante, que considera al salario y al trabajo como un retroalimentador de las ventas y es el que permite sustituir más importaciones y dar el salto exportador a las PyME locales. "No podríamos haber vendido indumentaria ni otros insumos de la cadena si nos quedábamos en aquel consumo de siete kilos de fibra por habitante al año; por eso hoy estamos en 13 kilos, cada más cerca de los 22 kilogramos que se consumen en los países desarrollados", dijo. La titular de Industria remarcó que en el Plan Estratégico se propone explotar las ventajas competitivas que tiene la industria nacional para exportar prendas diferenciadas de diseño y productos textiles de calidad.
El presidente de la Unión Industrial de Tucumán (UIT), Felipe Salas, opinó que la protección a la industria nacional es fundamental, en especial para una actividad "sensible" como la textil, cuyos costos fueron neutralizando las ventajas que el tipo de cambio le otorgaba. "Hablamos de una industria clave en Tucumán, que toma mucha mano de obra calificada. Lamentablemente, la presión fiscal, que es muy elevada, también le resta competitividad", concluyó Salas.