Tomar la decisión de casarse supone, cuanto menos, que uno ya encontró respuestas a una serie de preguntas elementales. ¿Quién es? ¿De dónde viene? ¿Cómo piensa? ¿Qué disfruta más o qué menos? ¿Qué le molesta? ¿Qué pretende para el futuro? Si para tomar una decisión trascendente en lo personal damos vueltas y vueltas, ¿por qué no afrontamos de la misma manera una decisión colectiva? En Yo te avisé. Lo que los políticos hacen y nosotros no queremos ver, Romina Manguel traza un análisis crítico sobre la liviandad con la que los argentinos asumimos elecciones que nos involucran y que comprometen nuestro futuro.
Con una pizca de ironía y una buena dosis de archivo, la periodista da cuenta de quiénes fueron las personas con las que, desde el retorno de la democracia, nos comprometimos, nos casamos y nos divorciamos como sociedad. ¿Puede ser real que nos hayamos sorprendido por el estilo confrontativo o el manejo personal del poder de Néstor Kirchner? ¿La silueta campechana del riojano Carlos Menem mutó por un embrujo extranjero en la del político de las "relaciones carnales" con Estados Unidos? ¿O las pistas habrán estado desde siempre y nunca las buscamos? Página tras página, la autora nos abre los ojos: repasa los errores, los aciertos, las mentiras y las verdades de las personas de las que, finalmente, buena parte de los argentinos se desilusionó.
Elecciones y decepciones
En el texto, Manguel asume el papel de una amiga confidente. De esa manera, atando cabos y poniendo blanco sobre negro, nos permite llegar a la conclusión de que los argentinos, como buenos enamorados, nublamos nuestra vista y vemos lo que en realidad nos interesa ver de esa persona que nos juró amor eterno.
Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Néstor Kirchner y ahora su esposa, Cristina Fernández, tienen en común un pasado público, de actitudes que estaban a la vista de todos y que, como poseídos por el cosquilleo del amor, los argentinos hicimos a un costado durante el tiempo que duró ese flechazo al corazón. De ahí que la autora, en una pieza de lectura rápida y sencilla, aunque sin demasiado vuelo investigativo, cuestione esa capacidad de la que los argentinos -como sociedad- hacemos gala: "Yo no lo voté"; "Viste lo que hace ahora"; "Son todos iguales". Echar culpas afuera y responsabilizar siempre al otro por nuestras desdichas suele ser una actitud cotidiana de nuestra cultura, en lo personal y, a criterio de Manguel, en lo colectivo.
Un libro urgente. Un repaso superfluo sobre nuestras historias de amor y desamor políticas desde el retorno de la democracia y un llamado de atención para lo que se viene en materia electoral. ¿Seremos capaces los argentinos, una vez, de no dejarnos llevar por el impulso y la vorágine de un adolescente enamorado? Manguel no pide que dejemos de votar a quienes votamos. Sí aconseja -como buena amiga confidente que se presenta- que, antes de casarnos por enésima vez, seamos conscientes de quién es la persona que estará a nuestro lado. Simplemente, para que la decepción no nos desmorone. En lo personal pero, por sobre todo, en lo colectivo. © LA GACETA