En este libro, a veces entretenido y a veces árido, el periodista Maximiliano Montenegro analiza la implementación y resultados de diversas políticas económicas propiciadas en los dos períodos de gobierno del kirchnerismo. Se compone de tres partes: Historia Secreta de las Decisiones Económicas, Las Falacias de la Economía Argentina, y Entrevistas con los Ministros de la Era K. La mejor lograda es la segunda parte.
En la primera parte se detallan diversos entretelones de decisiones tomadas por el gobierno sobre temas de estatización de las AFJP, retenciones a las exportaciones, política cambiaria, pagos de la deuda externa, estadísticas oficiales y medios de comunicación.
Si bien se especifican diversos detalles del proceso de decisión y algunos intereses que están en juego, no está claro que sea la mejor forma de encararlos para entender la política en el llano. Cuanto depende de las autoridades máximas, cuanto de los diversos funcionarios y del Congreso, es difícil de desentrañar. En la descripción se premia la influencia de los problemas inmediatos y en algunos momentos la ambientación se parece a obras como Orgullo y Prejuicio más Sensatez y Sentimiento. Faltaría una evaluación de lo que es más factible lograr.
En la segunda parte se contrastan los objetivos perseguidos o enunciados por el gobierno con lo realmente logrado. Se analizan objetivos y políticas para disminuir la pobreza, subir los salarios reales, hacer más progresivos los impuestos, disminuir el pago de intereses de la deuda pública, mejoras en las jubilaciones, diversificación de las exportaciones, disminución de la concentración económica y aumentos en la participación del capital nacional.
El autor presenta diversas evidencias que dicen que en muchos casos el objetivo perseguido no se logró, y otros donde se dio lo contrario a lo deseado.
En este punto es donde cabe puntualizar que muchos de estos objetivos, en realidad, demandan mucho tiempo para concretarse. Y para evaluar la bondad o deficiencia de las políticas implementadas habría que separar primero lo que es factible en un plazo corto, a fin de precisar allí la efectividad de las políticas llevadas a cabo en la práctica. Tales son los casos de disminución de la pobreza y de la concentración económica.
Si bien el autor en muchos casos está de acuerdo en los objetivos mencionados, destaca a su vez que se siguieron mecanismos equivocados.
Testimonios
En la última parte se presenta el resultado de las entrevistas realizadas a tres ex-ministros de Economía (Roberto Lavagna, Miguel Peirano y Martín Lousteau) y al actual, Amado Boudou. Las entrevistas versan sobre tres temas: el modelo K de la Economía, el papel del Estado y el regreso de la Inflación / Intervención del Indec.
En general las respuestas no coinciden con las preguntas. Y los entrevistados sólo tratan de defender el rol que les tocó desempeñar. Se nota mucha reminiscencia al keynesianismo y un mal diagnóstico de los determinantes de la inflación.
En las tres partes del libro se utiliza una visión muy limitada del rol y la efectividad de la economía de mercado y por ello se limita la posibilidad de tener un análisis económico más completo de este proceso. Hay mucho énfasis en el juego con el Estado y no en las verdaderas fuerzas económicas que a la larga influyen en la dinámica de la economía. Por ello también se descuida el análisis de los roles más relevantes del Estado en la educación, salud y seguridad para tener una visión más completa de la performance de un gobierno. © LA GACETA