E. se salvó casi por milagro. El sábado pasado, la joven de 20 años fue liberada en Rosario de la Frontera, Salta, por los hombres que la habían secuestrado tres días atrás. Una desavenencia económica entre los captores y los explotadores la hizo zafar de la red. Pero no todas las chicas tienen su suerte. Cada año, al menos 10 tucumanas son sacadas de la provincia por estas organizaciones, explicó el abogado Germán Díaz, de la fundación María de los Ángeles. "Estamos analizando nuestras planillas, en las que figuran unas 300 denuncias, para determinar cuántas chicas permanecen aún desaparecidas", añadió el letrado.

El caso de E. generó preocupación. La joven salió el miércoles de la semana pasada de su casa, situada al sur de la capital, y abordó un taxi. El chofer la llevó a un sitio en Yerba Buena. Luego, le vendó los ojos y le ató las manos; finalmente, la subieron a otro auto, donde había dos hombres y una mujer.

Ella escuchó que un individuo de tonada paraguaya discutía con otra persona vía celular. "Ese no era el arreglo", dijo el desconocido antes de cortar. Después, dio la orden de deshacerse de E. La abandonaron el sábado en Salta, donde la rescató un camionero. Personal de la División Trata de Personas, a cargo de los comisarios Luis Brito y Julio Fernández, la llevó otra vez a su hogar. Por ahora, no hay detenidos en el marco de la causa.

El terrible episodio no es el único que tuvo a una tucumana por protagonista. "Hace dos meses, una adolescente estaba siendo trasladada a Buenos Aires. Al parecer, hubo un desencuentro entre los integrantes de la organización y, antes de liberarla, le dijeron: ?no sabés de la que te salvaste?", dijo Díaz. Hoy, la víctima está en su hogar.

La Policía logró ubicar a una mujer oriunda de La Pampa que había escapado hacia esta provincia junto con un hombre. Como la desaparecida tenía 33 años y cuatro hijos, y había abordado el colectivo sin dar mayores explicaciones, las fuerzas de seguridad pampeanas se contactaron con sus pares tucumanos. La mujer estaba sana y salva. "Hay que prestarles atención a todos los casos, porque nunca se sabe si la situación de vulnerabilidad será aprovechada por los captores", dijo Díaz.