Hace unos años en la sección Cartas de Lectores, un vecino sugirió con humor que, ante tanta y vana espera por soluciones, ya era hora de llamar a las cosas por su nombre y rebautizarla como Combate de los Pozos, designación más apropiada para su histórico y calamitoso estado. Desde tiempos inmemorables, Jujuy, calle y avenida, permaneció arrumbada en el olvido como sucede en general con el Barrio Sur, que crece populosamente detrás de la avenida Roca. La arteria tiene paradójicamente la responsabilidad de ser uno de los principales accesos a San Miguel de Tucumán porque desemboca en la ruta nacional 157.
En nuestra edición de ayer, dimos cuenta de apenas un puñado de problemas que castigan a ese vecindario desde hace varios lustros. La variedad del paisaje sorprende a cada instante: sectores con baches que aguardan la jubilación, basurales en algunas esquinas, líquidos cloacales que han alcanzado la jerarquía de arroyos, lodazales en los accesos a los barrios durante los días de lluvia. En Jujuy al 4.500, los mosquitos y las víboras se sublevan en un zanjón que bordea la avenida. Allí han ido a parar varios motociclistas en malas maniobras por esquivar los pozos. Estos últimos, reinan en el tramo comprendido entre las avenidas Independencia y Democracia. Los baches han dejado en minoría al pavimento sano y durante los días de lluvia, motociclistas y ciclistas corren el riesgo caerse y los peatones de ser salpicados.
Por el cordón de Jujuy al 1.900, desde hace tres semanas circula una correntada de agua servida, a tal punto que los vecinos colocaron maderas para poder cruzar. A estas desdichas, hay que sumarle el caos en el tránsito porque por allí confluyen autos, ómnibus, camiones, motociclistas, carros de tracción a sangre, ciclistas. Un capítulo especial merecerían las calles aledañas como la Lavaisse en la que los vehículos directamente no pueden pasar. La indiferencia municipal se percibe en Jujuy al 4.000, donde instalaron un reductor de velocidad que cumpla su función porque se despegó al poco tiempo y suele causar accidentes.
Lo positivo, aunque para los vecinos tenga sabor a poco, es que entre el 1.700 y el 1.900 de la avenida Jujuy, se está llevando a cabo una repavimentación que según los moradores dicen, solucionará buena parte de sus problemas.
Desde su nacimiento hasta la avenida Roca, la Jujuy es una de las calles más transitadas de la ciudad durante las horas pico. Pese a que es mucho más ancha que las que la cortan (San Lorenzo, Crisóstomo Álvarez o Las Piedras) da la impresión de que fuera angosta por la gran cantidad de vehículos que circulan. Es además un dolor de cabeza para las ambulancias que pugnan por llegar al hospital Padilla. Durante las madrugadas, las picadas de autos o motos mantienen insomne a buena parte del vecindario.
Da la impresión de que la Jujuy, al sur de la avenida Roca, no tiene la dicha de contar entre sus vecinos a ministros, funcionarios, representantes del pueblo provinciales o capitalinos que se ocupen de sus males. La histórica realidad de abandono del sector sur de la ciudad refleja la inacción en ese sentido. "Pero aquí abajo abajo/ cerca de las raíces/ es donde la memoria/ ningún recuerdo omite/ y hay quienes se desmueren/ y hay quienes se desviven/ y así entre todos logran/ lo que era un imposible/ que todo el mundo sepa/ que el sur también existe", escribió el uruguayo Mario Benedetti.