BUENOS AIRES.- Los hermanos Marcela y Felipe Noble Herrera decidieron solicitar ayer a la Justicia que "con la mayor premura posible" ordene una nueva extracción de sangre de ambos, para confrontar su ADN con todo el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), tal cual solicitan los querellantes en una causa que pretende determinar si ambos son hijos de personas desaparecidas durante la última dictadura militar.

La presentación fue realizada ante la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, en un escrito donde ambos señalan que han resuelto "renunciar" a sus derechos constitucionales y que "no" buscarán la revisión de parte de la Corte Suprema, debido a que el ejercicio de sus derechos en la causa "ha sido fuente de ataques y sufrimientos personales inenarrables".

Según sus abogados, los hermanos tomaron una decisión de tipo "personal" para terminar con "un inédito hostigamiento político y mediático... que vienen sufriendo desde hace 10 años".

También dijeron que buscaron llevarle "paz y tranquilidad a su madre", la empresaria periodística Ernestina Herrera de Noble a quien, "por su edad y estado de salud", no quieren exponer "a nuevos agravios y sufrimientos, durante el extenso plazo que podría durar una apelación ante la Corte".

"Para decirlo más fácil, consentimos que el peritaje comparativo a realizarse incluya a todas las familias que hayan dejado sus muestras genéticas en el Banco Nacional de Datos Genéticos, con independencia de las fechas denunciadas en las desapariciones, aparezcan como realmente imposible la existencia de un vínculo biológico con los suscriptos", señalaron. (DyN)

Pasaron 10 años
La causa para determinar si Marcela y Felipe son hijos de desaparecidos durante la dictadura militar lleva 10 años de trámites judiciales. El 30 de abril de 2001, Estela de Carlotto, querelló a la dueña del Grupo Clarín, Ernestina Herrera de Noble, por supresión de identidad y presunta falsedad de datos filiatorios  de sus hijos adoptivos.