BUENOS AIRES.- La lluvia incesante de cenizas del volcán chileno Puyehue sobre la Patagonia argentina, desde hace más de 10 días, dejó a diferentes ciudades del sur sin clases, sin luz, sin vuelos y con una menor ocupación hotelera. Esta situación repercute directamente sobre distintos sectores económicos y genera un pálido panorama de cara a la temporada de invierno, que está próxima a ser lanzada.

Villa La Angostura y Villa Traful, cercanas a la frontera con Chile, son dos de las localidades más afectadas por el material volcánico. "Estamos en manos del volcán y al volcán nadie lo gobierna", dijo el intendente de Villa La Angostura, Ricardo Alonso, que solicitó a los pobladores permanecer en sus casas.

Las cenizas perjudicaron también a las empresas aéreas. La firma LAN aseguró al diario porteño "La Nación" que, desde la erupción del pasado 4 de junio, 400 vuelos fueron suspendidos y 37.000 pasajeros afectados. Empresarios de Bariloche, en tanto, estimaron que si los problemas continúan en la temporada de invierno las pérdidas pueden rondar los $ 400 millones.

"Estamos con una ocupación muy baja, no llega al 10%. Si bien la ciudad sigue operando igual, el aeropuerto no está funcionando y la gente no quiere viajar a un lugar con incertidumbre. A esta altura, el año pasado teníamos una ocupación del 60%", afirmó Agustín Hurtado, encargado de ventas de un hotel de Bariloche. Otros empresarios afirmaron que están recibiendo algunas cancelaciones a corto plazo y se están reprogramando las fechas.

La ganadería, en especial el sector ovino, también está sumamente afectada por los residuos volcánicos. Las cenizas cubren los pastizales de los animales y también se depositan sobre sus pelajes. La Comisión Nacional de Emergencia Agropecuaria declaró ayer la emergencia en las provincias de Río Negro, Neuquén y Chubut. En esta última, organizaciones rurales estimaron pérdidas por 750.000 cabezas de ganado ovino. (Especial)