MADRID.- Al grito de "manos arriba, esto es un contrato", unos 40 militantes del movimiento de los indignados ingresaron a la sede principal de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, para protestar pacíficamente contra la reforma de la negociación colectiva aprobada ayer por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
A punto de levantar el acampe en la Puerta del Sol de Madrid, lo que se concretará el domingo, los movilizados leyeron un manifiesto con críticas a los empresarios por intentar fijar condiciones laborales que consideran abusivas. También protestaron frente al Ministerio de Trabajo, donde fustigaron a los sindicatos por no convocar una huelga general.
La nueva negociación colectiva laboral busca facilitar la creación de empleo en un país marcado por una desocupación de más del 21%. El año pasado, Rodríguez Zapatero ya había sancionado una primera modificación en la legislación.
Representantes de las organizaciones sindicales y patronales negociaron durante meses el texto, pero finalmente no lograron ponerse de acuerdo. Esto obligó al Gobierno a legislar sin un consenso previo. "Se aporta más flexibilidad a las empresas sin que los trabajadores pierdan seguridad. Cuando sufran cambios o atraviesen situaciones difíciles, será posible su adaptación a las nuevas condiciones, con el objetivo de mantener el empleo en lugar de ir al despido", se explicó oficialmente.
El ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, rechazó los cuestionamientos empresarios de que los cambios se quedaban cortos y defendió la norma al asegurar que mantiene equilibrio entre los distintos intereses.
Distinto escenario
Durante la marcha de ayer no hubo incidentes, a diferencia de lo vivido el jueves en Valencia, donde una refriega entre la Policía Nacional y los indignados derivó en heridos y en cinco detenidos. La tensión vivida obligó al vicepresidente primero del Gobierno y principal candidato para 2012, Alfredo Pérez Rubalcaba, a suspender un acto del Partido Socialista Obrero Español en esa ciudad y al que los movilizados pretendían acudir para protestar.
Durante las noches del miércoles y del jueves, los seguidores del movimiento ciudadano también se manifestaron a las puertas del Congreso de los Diputados, en Madrid, sin que se produjeran incidentes. (Especial-AFP-DPA)