Los alquileres de los campos se encuentran en niveles parecidos a los del año pasado, pero la novedad es que los dueños ganan mucho más porque los commodities aumentaron respecto de 2010. El negocio para quien arrienda su campo radica en que hoy la tonelada de soja disponible oscila en una banda de $ 1.250 a $ 1.300 y el año pasado para esta época estaba en $ 870, casi un 50% más en 2011.

El arrendamiento es la modalidad de trabajo en el 60% de la Argentina agrícola y por estos días la venta de campos no registra un boom precisamente: no hay muchas operaciones, existen compradores, a la espera y ante pocos vendedores.

La incertidumbre en un año electoral también incide en las operaciones inmobiliarias rurales. Esta situación que puede prometer algún cambio en las reglas de juego o no subyace en las conversaciones del sector ya que algunos intentan lograr acuerdos de tres años de plazo para mantener más estable la producción.

Hablar de trigo es cosa seria ya que su siembra garantiza la rotación de los suelos que sembraron anteriormente soja, pero su producción requiere de algunas garantías como por ejemplo que haya compradores y precio, lo cual no sucedió en los últimos meses con la exportación cerrada y los molinos sin interés comprador. El Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa porteña realizó la primera estimación: serán implantadas con trigo 4.95 millones de hectáreas, un 5% más que el ciclo anterior.