BRASILIA.- El italiano Cesare Battisti, de 56 años, cuya extradición a Italia fue negada por el máximo tribunal brasileño, recorrió un largo camino con varias estaciones: militante radical, autor de novelas y protagonista de una polémica histórica entre Italia y Brasil. Políglota, polemista incansable, de hablar calmo pero incendiario, tiene una obra literaria que le permite sobrevivir de los derechos de autor.
Nacido en una familia que unía comunistas militantes y católicos fervorosos (como él mismo), pasó los últimos 30 años alternando exilios y prisiones, por su participación en el pequeño grupo italiano de ultraizquierda Proletarios Armados por el Comunismo (PAC) en la década de 1970. En 1993, la justicia italiana lo juzgó en ausencia por cuatro asesinatos perpetrados en 1978 y 1979; su principal acusador fue el líder del grupo que obtuvo beneficios por colaborar con la justicia. Battisti, que se declara inocente, fue condenado a cuatro cadenas perpetuas. El caso generó fuertes tensiones diplomáticas entre ambos países cuando, en enero de 2009, el ministro de Justicia, Tarso Genro, le concedió el estatus de refugiado. El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva el 31 de diciembre de 2010, autorizó su permanencia en Brasil, y ahora el Supremo Tribunal Federal puso punto final a esta larga historia y dispuso su excarcelación.
El ex militante repudió recientemente la lucha armada, pero dijo que sería siendo "un comunista de verdad, aunque no en el sentido partidario". Su intención sería seguir escribiendo libros, colaborar con publicaciones periódicas culturales, y reconstituir su familia, trayendo de Francia a sus dos hijas, Valentina y Charlene, para vivir con ellas en Rio de Janeiro. En los últimos años, Battisti publicó la novela "L?eau du diamant"; las memorias "Ma cavale", actualizó su libro autobiográfico "Minha fuga sem fim", y escribió su último libro de ficción, "Ser bambú". (AFP)