WASHINGTON, Estados Unidos.- El escándalo del que hablan todos en Estados Unidos comenzó con una sola palabra: "hotttt". Eso fue lo que escribió Meagan Broussard en el muro de Facebook del congresista demócrata Anthony Weiner, tras haber escuchado un discurso suyo. Momentos más tarde recibió la invitación del político para ser amigos y a partir de allí comenzaron largas charlas que se tornaron muy personales.

Weiner reconoció públicamente esta semana que le envió una foto obscena a una joven de Seattle y que mintió cuando declaró a la prensa que había sido víctima del ataque de un hacker. "La foto era mía y yo la envié. Estoy profundamente arrepentido de lo que he hecho pero no voy a dimitir", había declarado.

Según relató la joven en el programa "Good Morning America" de la cadena ABC, la relación llegó a tal punto que ella desconfió de que realmente fuera el congresista. "Pensé que era otra persona porque una persona así, en su posición...". Entonces, le pidió que le mandase una foto con un papel con la palabra "yo", algo que fue aceptado y respondido.

Ella también le respondió enviándole fotos al congresista, en poses sugerentes, pero nada escandalosas, según relató. Tiempo después, le llegó una imagen de Weiner con el torno desnudo, algo que le pareció sospechoso. Peor la última foto que recibió del político, con unos abultados calzoncillos. "Simplemente pensé que era peligroso. Peligro real", comentó.

La joven confesó en la entrevista que no llegó a tener una relación con él y además opinó que no cree que sea una mala persona ni que deba dimitir. Actualmente la oposición instó públicamente al Comité de Etica de la cámara a que comience una investigación para determinar si Weiner violó alguna norma de la institución, y si envió alguna de sus fotos y mensajes picantes desde una computadora o teléfono público. (Especial)