Las clases dominantes en la Argentina siempre han estado a la par de lo militar, y el máximo exponente de esa alianza es el golpe de Estado de 1976. Vicente Muleiro asegura, en un diálogo con LA GACETA, que no se trata, no obstante, de separar lo civil de lo militar a la hora de revisar esa época, sino más bien de concebirla como un ensamble en el que las responsabilidades son compartidas. "El del 76 no ha sido un golpe militar, en el que los civiles hayan sido cómplices o colaboracionistas; tampoco los militares han sido el brazo armado de los civiles. Sí ha habido un connubio muy fuerte que se cristaliza en ese momento, pero que viene del fondo de la historia argentina", dijo el escritor, en alusión a su último libro ("1976, el golpe civil") que Julia Vitar y Sebastián Nofal presentarán hoy a las 21, en la sala Paco Urondo de la librería El Griego (Muñecas 287). En su publicación, Muleiro da cuenta de la existencia de un núcleo civil muy activo que ha hecho mucho más que callarse la boca durante la dictadura. "Hay un poder eminentemente civil que fue uno de los más fuertes en la complicidad con los militares: el Poder Judicial, y cuya renovación es una deuda de la democracia", aseveró.

El escritor -actualmente subdirector de Radio Nacional- mencionó a José Alfredo Martínez de Hoz, Jaime Smart y Alberto Rodríguez Varela entre los civiles que tuvieron un protagonismo central durante la dictadura. Y sostuvo que el otro aspecto que da cuenta de la notable participación civil es el robo de empresas. "Durante la dictadura se produjeron 604 robos directos de empresas. El caso de Papel Prensa es emblemático porque en él la línea entre mafia y capitalismo se desdibuja del todo", aseveró. Muleiro sostuvo que el objetivo de su libro es reiterar la existencia de sectores civiles profundamente antidemocráticos, que se sienten desacomodados desde la sanción de la ley Sáenz Peña, de principios del siglo XX, que no pueden cotejar sus ideas y sus programas con métodos constitucionales y que deben apelar a grandes carnicerías para llevar adelante sus planes. "La Argentina vive hoy en una tensión entre una vida democrática popular y un sistema autoritario", sostuvo.