Volvieron a la calle, fortalecidos por la bronca y por el apoyo de organizaciones gremiales, sociales y partidos opositores. Ayer, una manifestación que llevó como principal bandera el reclamo salarial de los trabajadores autoconvocados de la salud colmó los alrededores de la Casa de Gobierno.
Pasadas las 11, los jubilados que reclaman el 82% móvil cortaron el tránsito en la esquina de 25 de Mayo y San Martín. Ese grupo fue alimentado paulatinamente por las columnas de guardapolvos blancos y chaquetas que llegaron desde los hospitales, CAPS y áreas operativas. Hastiados por los descuentos en los sueldos, los empleados del Siprosa volvieron a mostrar su enojo en el paseo público.
La Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) -que motorizó marchas en todo el país y cumplió un paro nacional-, la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y organizaciones políticas opositoras se sumaron a la movilización.
Una vez congregados, la secretaria general del Sindicato de Trabajadores Autoconvocados de la Salud (Sitas), Estela Di Cola, leyó un documento que elaboraron en conjunto los sectores convocados. "Estamos aquí para apoyar a los que no se rinden. Pedimos por el 82% móvil para los abuelos, terminar con la precarización laboral y mayor presupuesto para las áreas de salud y educación", enumeró entre otras consignas. Después, marcharon por algunas calles del microcentro capitalino. Al concluir el recorrido, se inició el acto principal.
Diálogo y paritarias
La caja de una camioneta estacionada frente a la explanada de la Casa de Gobierno sirvió de escenario. Desde allí, los oradores cuestionaron la negativa del Poder Ejecutivo a tratar la cuestión salarial y requirieron ser atendidos cuanto antes por el gobernador, José Alperovich. Además, celebraron el pronunciamiento del Colegio Médico, entidad que expresó su preocupación por la crisis y llamó a las autoridades a resolver el conflicto.
Florinda Leguizamón, en representación de los abuelos que claman por la movilidad, inició los discursos y expresó su apoyo a los miembros del sistema de salud. "El Gobierno dice que no tiene plata pero gasta en afiches, en punteros y en un avión. Estamos hartos de la insensibilidad", criticó.
Pero el discurso más duro fue el del cirujano Jesús Amenábar, del Centro de Salud, una de las instituciones más afectadas por el quite de colaboración que se desarrolla desde hace más de dos meses. Efectuó un repaso de todo el conflicto. Calificó a la administración alperovichista de "cínica" y cuestionó las políticas de salud. "Llevamos más de dos años de lucha y para el Gobierno no pasa nada, eso es hipocresía", enrostró. El médico ponderó y citó algunos fragmentos del Panorama Tucumano ("Los perseguidores y el juramento hipócrita") publicado en LA GACETA el sábado por el columnista Alvaro José Aurane.
"Juegan a desgastarnos (las autoridades). Tampoco pretendan comprarnos. Que se ahorren el trabajo. Nadie comprará nuestra dignidad", bramó Amenábar y recibió un aplauso cerrado.
Por su parte, Salvador Agliano, referente de la CTA local, recordó que, al igual que sucede con Sitas, su gremio es considerado ilegal por el Estado. "Si hay autoconvocados es porque hay gremios que no representan ni defienden a los trabajadores", disparó. Su concepto despertó una serie de cánticos contra el líder de ATSA y candidato a legislador por el oficialismo, Reneé Ramírez.
De medidas y renuncias
Al cerrar la marcha, Adriana Bueno, del hospital de Concepción, ratificó las medidas de fuerza (la mayoría de los hospitales atiende, principalmente, por las guardias). "El reclamo es justo y estamos convencidos. Pretenden seguirnos humillando pero esta fuerza, la del pueblo, no se detiene. Queremos alzar nuestra voz y que ellos nos abran las puertas. Porque seguir con las medidas es doloroso para nosotros y genera necesidades en la gente", consignó.
Por otro lado, aseveró que parte del personal de la institución que representa no descarta renunciar a sus cargos para lograr ser escuchados. Una situación similar ocurrió durante la mañana en el Centro de Salud. Allí se reunieron jefes de departamentos, servicios y unidades de diversos nosocomios. Definieron elevar una nota al Poder Ejecutivo para requerir el diálogo. Según comentó Alfredo Amenábar, instaron a que la convocatoria se realice en el transcurso de una semana. Si eso no ocurriera, dijo el profesional, todos los jefes de los hospitales de esta capital, en principio, podrían renunciar de manera indeclinable a los cargos.