BUENOS AIRES.- La titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, manifestó ayer que a pesar de que el ex apoderado de la entidad Sergio Schoklender y su hermano Pablo están siendo investigados por manejos irregulares de los recursos de la institución, no va "a cambiar porque nos hayan traicionado y robado".

Bonafini tomó distancia de las denuncias contra los hermanos Schoklender y que investiga el juez Norberto Oyarbide, al señalar: "los Schoklender son traidores y estafadores; pero igual voy a seguir creyendo en la gente".

Con respecto a la causa judicial, Bonafini consideró que se está investigando muy seriamente para que vayan presos los que tengan que ir, "eso lo tengo muy claro", y cuestionó a los medios que "trastocan para quedar como que somos igual que ellos".

"Una cosa son los Schoklender y otra cosa las Madres, que pusimos el cuerpo durante 34 años para reivindicar a nuestros hijos como revolucionarios y nadie nos va a manchar", enfatizó.

Bonafini precisó que "estos temas le vienen muy bien a "Clarín" y a Magnetto para decir ?mirá quiénes están con el Gobierno?, porque con el tema de los hijos de Noble y de Papel Prensa están muy desprestigiados", al aludir a los extensos espacios dedicados por algunos medios desde hace dos semanas al "caso Schoklender". Y continuó: "me pegan a mí, le pegan a (la presidenta) Cristina (Fernández). Si me pegan a mí, no pasa nada... ¿qué más me puede pasar a mí?, pero no quiero que la toquen a la Presidenta porque no tiene nada que ver con esto", advirtió.

Desde las oficinas de la entidad, Bonafini ratificó la continuidad del proyecto "Sueños compartidos" nacido hace cinco años para erradicar villas miserias y construir barrios. "El proyecto no se detiene, los pagos están todos, y los van a cobrar, y si en algún momento el depósito no alcanza, venderemos lo que haya que vender, pero se pueden quedar todos tranquilos porque vamos a pagar lo que haga falta", aseveró. Recordó que ese proyecto "nació de la mano de Sergio y era muy interesante", y que con el paso del tiempo "se fue de mambo" porque "quiso convertir a la entidad en una empresa". "Sergio iba de un lado al otro, ofrecía. Tuvimos muchas discusiones y, en diciembre, renunció pero no se iba, entonces, decidí separarlo", añadió.

Respecto de las distintas muestras de solidaridad, Bonafini agradeció los mensaje anónimos y rescató "el apoyo del Gobierno, de la CGT, que para nosotras es muy importante" y a "los periodistas honestos de los medios que me entrevistaron, porque a los demás no les doy notas", indicó.

Sin autorización
En tanto, Sergio Schoklender se presentó nuevamente ayer ante el juez Oyarbide y negó que fuesen suyas las armas que se encontraron durante un allanamiento a la empresa Meldorek, en la que figura como propietario con el 90% de las acciones.

Junto con su abogado, Adrián Tenca, y por medio de un escrito, aseguró que las armas son propiedad del dueño del inmueble en el que la constructora alquila sus oficinas y agregó que no tiene autorización para portar armas de fuego.

Schoklender se refería a una escopeta calibre 16, una carabina calibre 22 y un cañón de pistola 9 milímetros hallados por la policía en el interior de unas cajas fuertes, durante el allanamiento del lunes por la noche en Meldorek.

A través de esta empresa Schoklender habría retirado la plata que el Estado le otorgaba a la Fundación para las viviendas y a su vez era contratada para construirlas. Cabe señalar que está siendo investigado por lavado de dinero y defraudación al Estado.

"Lo que hay que acreditar es si Schoklender se quedó con plata de la Fundación . Después, si hay bienes que no están declarados, será una situación impositiva", señaló Tenca. Agregó que "no es lo más importante" que Schoklender sea dueño de Meldorek porque la empresa fue contratada en muy pocas oportunidades". (DyN-NA-Télam-Especial)