"El Gobierno no tiene posibilidades, no hay dinero. No tiene cómo arreglar". El gobernador, José Alperovich, reiteró ayer con esas expresiones que el Poder Ejecutivo no reabrirá la discusión salarial, principal pedido del sector de trabajadores autoconvocados de la salud.
Ocurrió durante su visita al Policlínico de Banda del Río Salí, donde se habilitó un mamógrafo. Paralelamente, instó a los manifestantes al cese del conflicto y a esperar las paritarias del año próximo. "Les pido a los autoconvocados que ahora no podemos hacer ningún tipo de acuerdo. Ya se les dio un aumento del 33%. Cuando se haga la nueva negociación salarial, se podrán sentar nuevamente", manifestó el primer mandatario.
Este año, el conflicto se inició a fines de marzo, tras el acuerdo de recomposición firmado por los otros cuatro gremios que representan a empleados del Siprosa. El Sindicato de Trabajadores Autoconvocados de la Salud (Sitas) se retiró de las reuniones y rechazó la oferta estatal (la base de cálculo aumentará gradualmente, hasta octubre, de $ 350 a $ 570).
Violencia e ilegalidad
El ministro de Salud, Pablo Yedlin, acompañó a Alperovich en su recorrida y repudió las medidas tomadas por los autoconvocados. "Lo importante es que los que menos tienen no sufran las consecuencias y que se le permita a la gente trabajar. No estuve los primeros días de la semana pasada y estoy en contra de cualquier hecho de violencia", aseveró. Asimismo, manifestó que el Poder Ejecutivo busca "permanentemente" una solución al problema.
El funcionario ratificó que el Siprosa seguirá recurriendo a la Justicia en la medida en que se den "situaciones ilegales". "Es en recaudo de cada director de hospital y hacia nosotros mismos. En democracia, es bueno que cada uno exprese sus opiniones pero nunca desde la violencia, la discriminación o avasallando el derecho de los que menos tienen", insistió.