BRUSELAS/DAMASCO.- La Unión Europea (UE) prohibió la entrada a Europa del presidente de Siria, Bashar al Assad, y de otros nueve altos funcionarios de su Gobierno, y le exigió a Damasco que "responda a las legítimas demandas" del pueblo, deje de reprimirlo y acometa reformas democráticas con un calendario preciso.
Con esta medida, Europa sigue los pasos de Washington que ya había sancionado a Assad para forzarlo a detener la violenta represión de quienes exigen la renuncia del mandatario. "Esta es la única forma de iniciar una transición pacífica a la democracia y garantizar la estabilidad para Siria a largo plazo", se afirmó en la declaración del Consejo de Ministros de Exteriores, reunido en Bruselas.
Casi al mismo tiempo, se supo que el gobierno sirio autorizó la primera protesta pública de la oposición, lo cual produjo divisiones internas entre los enfrentados a Al Assad. El principal punto de coincidencia fue realizar una marcha silenciosa para la tarde del lunes en Damasco, con velas que recuerden a los manifestantes asesinados en los últimos meses, que sumarían más de 1.000, según organismos de derechos humanos.
El bloque comunitario europeo dispuso además medidas de castigo contra algunas personalidades que "apoyan a la cúpula en Irán, Libia y Bielorrusia".
De esa manera, la UE incorporó a su lista negra de personas proscritas a uno de los acólitos del líder libio, Muamar Gaddafi; a una empresa libia cuyos fondos se congelarán; a cinco miembros de la cúpula de Teherán; a un centenar de empresas iraníes, y a 13 miembros del régimen de Alexander Lukashenko. (DPA-Télam)