La unión de estos dos términos, "sindicalismo" y "gobernabilidad", ya indican una situación sociohistórica a considerar.

La relación entre el sindicalismo y el poder político proviene desde los orígenes del peronismo, y ha quedado patentizado en la cultura política nacional. El sindicalismo ha integrado lo que se denominó movimiento nacional, y ha sido uno de los ejes dominantes.

En el primer peronismo se lo denominó "la columna vertebral", significando con ello la relevancia de dicho sector de la clase trabajadora organizada. Con las transformaciones que vivió el mundo en los últimos 60 años, hoy se advierte la inexistencia de los movimientos nacionales, pero con la sobrevida de partes que lo fueron. La Confederación General del Trabajo, precisamente, constituye en la actualidad un sector estratégico en la sociedad nacional, y mantiene con el kirchnerismo una alianza fundamental para darle a la gobernabilidad una direccionalidad que apunte a la reivindicación de los sectores populares.

En el propio discurso kirchnerista se observa la reivindicación de algunas partes de lo que fue el movimiento nacional; en que el Estado, si bien no es neutro como dijo la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, es el fiel de la balanza entre el capital y el trabajo.

En los últimos años, la CGT fue acumulando poder aliado al Gobierno. Y el Gobierno tuvo una actitud favorable respecto de dicha acumulación. Tal como lo fue históricamente, el peronismo (y el kirchnerismo se apoya en él) sigue siendo un conglomerado de sectores, cada uno con con sus diferentes intereses. El sector gremial, el político, la juventud...

En estos últimos años se evidenció que el sector más potente y más organizado es el sector sindical, que intenta obtener ventajas políticas de su poder.

La Presidenta, en el discurso de José C. Paz, puso un límite a una continuidad de hechos que ponían en cuestión su propio poder. Acciones directas de sindicatos en conflicto (con continua ocupación del espacio público); presión para posicionar a un candidato a vicepresidente o vicegobernador de la provincia de Buenos Aires; reacción frente a investigaciones sobre medicamentos, etcétera.

La Presidenta. en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, ya había advertido (y antes del acto en José C. Paz lo había vuelto a hacer) sobre excesos en los conflictos. Finalmente, se puso firme y como jefa de Estado y del kirchnerismo señaló un límite a la cuestión. Dentro de poco, se discutirán las listas de diputados y de senadores, en que cada sector tratará de obtener el máximo resultado favorable.

No es verdad, que al sindicalismo siempre se lo deje afuera. Hay muchos legisladores de extracción sindical, tanto en el orden nacional como en el local. No obstante, el conglomerado kirchnerista/peronista seguirá conducido por Cristina Fernández de Kirchner, y dentro de él seguirá agitándose la lucha por el poder y por la significación futura del proyecto.

Esto quiere decir nada menos que definir: el rol del Estado y el mercado, el lugar de la dirigencia sindical en los poderes públicos, los espacios de participación política y la conducción futura de la República.