¿Qué tan endeudados están los hogares argentinos? La pregunta suele avivarse cada vez que se informa acerca de la evolución del consumo y de las líneas de financiamiento que sostiene este comportamiento. Las líneas de crédito a hogares han sido, por lejos, las de más ágil expansión en la etapa posconvertibilidad.
En los últimos ocho años, se multiplicaron por 13 (en términos nominales), y superaron holgadamente al crecimiento de los créditos a empresas y préstamos con garantía, observa un informe elaborado por Federico Muñoz & Asociados. Mariano Pereira, economista de esta consultora, sostiene que las tasas de crecimiento del consumo presente invita a analizar si los argentinos se sobreendeudaron y, desde esa óptica, si cambiará la tendencia al gasto hogareño.
El ratio de crédito a hogares sobre el Producto Bruto Interno (PBI), estadística que permitirá dar orden de magnitud al peso del crédito bancario a hogares en la economía, trepó, en 2010, al 5,4% del PBI alcanzándose el máximo de, al menos, los últimos 20 años.
Más allá del récord alcanzado, aún sigue siendo un registro muy bajo frente a distintos parámetros.
Por caso, puntualiza el informe al que accedió LA GACETA, la comparación internacional muestra que el ratio argentino Crédito a familias/PBI (5,4%) es muy inferior no sólo al promedio de los países desarrollados (81%), sino también al que ostentan los restantes países de la región (en América Latina el promedio es del 18%).
Otras variables
La expansión del crédito también queda relativizada cuando escalamos la deuda de los hogares a otras variables como la evolución de la masa salarial formal o el total de asalariados en blanco.
El primer ratio, señala el informe privado muestra que el peso de la deuda de las familias en la masa salarial (19% en el cuarto trimestre de 2010) sigue siendo inferior al máximo alcanzado en la década pasada (29%); "en otros términos, el crédito creció a un ritmo bastante inferior al de los ingresos de los trabajadores", remarca Pereira.
Por su parte, la deuda promedio por trabajador formal (en pesos constantes de 2010) era levemente inferior a $ 10.000 al cuarto trimestre del año anterior, mientras que en el apogeo de la Convertibilidad el pasivo promedio por trabajador llegó a orillar los $ 12.000 (nuevamente, en pesos de 2010).
Al mismo tiempo, del lado de los bancos tampoco pareciera haber motivos para restringir la oferta de préstamos a los hogares, especifica el economista de Federico Muñoz & Asociados.
Durante el año pasado, cuando el crédito para financiar consumo retomó con bríos su sendero ascendente, la morosidad de las familias registró una sensible contracción. La cartera irregular del sistema financiero por préstamos a las familias cerró el 2010 en un nuevo mínimo histórico.
En síntesis, finaliza la consultora, el análisis sugiere que los hogares argentinos no están sobreendeudados.
"En rigor, a priori, la sensación sería la contraria: al crédito a hogares pareciera quedarle aún mucho camino por seguir creciendo", acota. En definitiva, no será el peso de sus pasivos el motivo que llevará a los hogares a morigerar su tren de gastos (aunque sí se esperaría una desaceleración del consumo).