En los últimos ocho años, el sector de la construcción se vio favorecido por un empuje inusual, asentado en el crecimiento de la economía y en una política estatal de fomento de la obra pública. Así, las empresas constructoras dejaron atrás un largo período de escasa actividad, y se transformaron en motores de la economía y de la demanda de mano de obra. Sin embargo, durante el período que va de 2003 a la fecha hubo etapas de mayor actividad en el sector, y otros en que la construcción parecía decaer, lo que generaba problemas de costos para las empresas constructoras, especialmente las pequeñas y medianas.
"La idea es que se mantenga la inversión pública de manera constante; buscamos evitar que las empresas constructoras que se desarrollan porque hay una intensa actividad en un momento, después tengan que soportar activos en desuso o tener personal parado cuando la actividad decaiga. Ese es un poco el desafío que nos hemos planteado en esta nueva etapa", señaló a LA GACETA el flamante presidente de la Cámara Tucumana de la Construcción (CTC), Manuel Alberto Álvarez. El directivo, que asumió la semana pasada la titularidad de la entidad empresaria en reemplazo del saliente Pedro Omodeo, realizó una visita a nuestro diario, acompañado por el vicepresidente, Alberto Guardia, y el secretario general, Enrique Daniel Mafud.
Según Álvarez, la intención de la Cámara es generar un escenario para que un simple bajón en la actividad de la construcción no se transforme en una crisis para las empresas del sector. "Estamos tratando de articular iniciativas con el poder público y con la inversión privada también para que no se llegue a este punto crítico", remarcó. "Nos preocupan mucho los picos y los valles que hay en la actividad. Queremos que eso se suavice, y se logrará en la medida de que haya un trabajo permanente. Queremos aumentar el diálogo con el Gobierno a fin de llevarle propuestas para fomentar la obra pública y la privada", destacó el dirigente.
Guardia observó que a actividad se nutre en un 50% de obra pública y otro tanto de la privada. "Se requiere inversión pública a través del presupuesto, y también la generación de créditos para el sector privado. Es decir, creemos que ese flujo debe ser lo más constante posible, para que nuestra actividad sea previsible", señaló. El directivo afirmó que la actividad constructora es muy importante en la generación de empleo, porque es rápidamente formadora de puestos de trabajo. "Además, genera movimiento no sólo por empleos directos, sino en las economías de los proveedores de insumos, de los servicios asociados, de profesionales, de administrativos, y de toda la estructura de la obra pública", agregó.
En esa línea, destacó que la obra privada tuvo un desarrollo significativo, y hay muchos edificios en construcción. Pero admitió, sin embargo, que hay muchos departamentos que todavía no se pueden vender, porque luego del boom de la construcción de los últimos años sobrevino un bajón.
Por su parte, Mafud reveló que se registra un incremento en el valor de los insumos de la construcción que acompaña el aumento general de precios. "Justamente, uno de los grandes problemas que tuvimos como sector ha sido la distorsión que se observaban entre las mediciones nacionales respecto de los reales valores del mercado local", comentó. Frente a esta situación la Cámara trabajó en la elaboración de un índice de precios local, que viene aplicando desde junio de 2009. "Nos permite determinar las variaciones reales que sufren nuestros contratos. Y para evitar que se le quiera dar cualquier tinte propio a las mediciones, la cámara decidió tercerizar la tarea, con estándares internacionales", añadió.
Álvarez dijo que los pagos de certificados de obra están casi al día, aunque admitió que hubo un período en que se llegaron a acumular cuatro meses de demora, para lo que el Gobierno implementó una operatoria que resolvió el déficit. "En realidad, desde 2003 siempre hemos estado asistidos por una operatoria financiera que nos permitió superar coyunturas adversas", remarcó. Guardia aclaró que las obras de vivienda y de escuelas están al día, pero las obras viales, con fondos directos de la Nación, vienen un poco más atrasadas.