Una mano de la avenida Nicolás Avellaneda cortada. Muy pocos consultorios externos funcionando. Cada vez menos gente en las salas de espera. Asambleas interhospitalarias caudalosas (y hasta con equipos de sonido). Esas fueron las imágenes de la salud pública ayer en la ciudad, reducida a la atención en las guardias, al cuidado de los pacientes internados y a las cirugías de urgencia.
Luego de la marcha a la plaza Independencia, el miércoles, y el posterior pedido del Gobierno a la Justicia para que la policía libere los accesos a los hospitales (cerrados por la protesta), los trabajadores autoconvocados de la salud mantuvieron ayer el quite de colaboración en los nosocomios y las asambleas. Las puertas del Centro de Salud y del Hospital de Niños estuvieron abiertas, a diferencia de días anteriores. En cambio, las del Padilla permanecieron cerradas. La noche anterior, el fiscal Arnoldo Suasnábar le había pedido a la jueza Mirta Lenis de Vera que garantice el acceso a los hospitales. La jueza rechazó el planteo, pero los autoconvocados igualmente criticaron el requerimiento del fiscal. "Es una falacia desalojarnos de nuestro lugar de trabajo. Nosotros estamos brindando atención, es el Gobierno el que cierra las puertas", replicó Norma Villafañe, médica clínica del Centro de Salud y delegada de Sitas. "Es una táctica de amedrentamiento", resumió.
¿Recortar las guardias? ¿Llevar el conflicto a Buenos Aires? ¿Cercar al gobernador? Ayer, en las asambleas de cada hospital se discutió la posibilidad de cerrar o recortar las guardias. El delegado Jorge Ramacciotti, del Hospital Padilla, se manifestó en contra de la medida. "Cerrar las guardias iría en contra de la gente y no contra el Gobierno y los gremios traidores. No debemos olvidarnos contra quién es la lucha", afirmó. Suspender el suministro de leche y de vacunas en los CAPS tampoco hallaría consenso. Hoy, a las 13, en la Maternidad se realizará una reunión con todos los delegados de los hospitales que participan del conflicto, para decidir cómo continuará el plan de lucha.
En el Hospital de Niños, la delegada Estela di Cola propuso movilizar la protesta a Buenos Aires y buscar el apoyo de figuras y autoridades nacionales. Incluso, podrían intentar un contacto con Hebe de Bonafini (presidenta de Madres de Plaza de Mayo) luego de sus dichos sobre el gobernador, José Alperovich, durante su visita a Tucumán, el miércoles. Otras tácticas de lucha incluirían impedir al gobernador el ingreso (o la salida) del Palacio Gubernamental, tal como lo hicieron los policías en huelga hace un par de semanas.
Además de nuevas formas de protesta, los autoconvocados extenderían la duración de los paros generales sin asistencia. Al paro de esta semana le seguiría otro desde el martes hasta el jueves (el miércoles es feriado). De no mediar un acuerdo hasta entonces, amenazan con llegar a un paro de cinco días.