"Todos los días, cuando salgo del trabajo, mi marido, Esteban (Sacchi), pasa a buscarme. Y siempre, apenas subo al auto, empiezo a contarle todo lo que hice, desde que me levanté hasta ese momento. Pero él no me cuenta nada. A veces le pregunto: ?¿no te pasó nada interesante hoy?? Y él me dice: ?no, trabajo solamente; contame vos?. Esa dificultad que tiene él para hablar a veces se convierte en un problema". El testimonio pertenece a Mónica Jerez, de 27 años, que espera un bebé (Santino) para agosto. "A veces ni me contesta cuando le hablo, y entonces me callo, y me dice ?dale, seguí hablando, contame; a mí me gusta que vos me hablés?. En eso es igual que mi papá", agrega.

¿Será verdad, entonces, que las mujeres hablan más que los hombres? Un estudio de la psiquiatra inglesa Louann Brizendine, publicado en 2006 en su libro "El cerebro femenino", sostiene que de la boca de ellas salen 20.000 palabras por día y de la de ellos, sólo 7.000.

La psicóloga chilena Camila Gutiérrez Basso, de la Unidad de Neurología de la Clínica Dávila, de Santiago, afirma en un artículo publicado por el portal del diario "El país", de Uruguay, que hombres y mujeres se comunican en forma distinta. "El hombre lo hace de manera más práctica, para encontrar solución a los problemas y también para competir. En cambio, la mujer se expresa para establecer lazos sociales y afectivos", afirma. "A las mujeres les gusta hablar de sus problemas y no se sienten amenazadas por sus defectos. Ellos prefieren ser más recatados y reservados sobre sus problemas y sus complicaciones", señala.

El peso de las emociones
Tales afirmaciones parecen tener un correlato en la vida cotidiana, según el testimonio de Milagro Santucho (26), estudiante de Recursos Humanos en la Unsta. "Yo noto que los varones hablan más que nosotras; eso se ve en clase; son los que más opinan", dice segura. ¿Y en el plano de las emociones?, interroga LA GACETA. "Ahhh, sobre eso las mujeres hablan más. Los varones dicen que es cosa de mujeres. Es la típica actitud machista: creen que si expresan lo que sienten pueden quedar mal, parecer muy sensibles o maricones. Son unos negadores, porque uno les ve en la cara que están mal, pero les preguntás y dicen que no les pasa nada", se enoja Milagro.

¿Notás que las mujeres hablan más que los varones? "Toda la vida", responde sin dudar Gabriel Sánchez, un músico de 29 años, a la requisitoria de LA GACETA. Luego explica sus impresiones: "creo que tienen la facilidad de hablar de cualquier cosa; de hilar un tema con el otro; de hacer de todo un tema de conversación". ¿Lo ves como una habilidad o como un defecto? "Como una característica; no sé si es defecto o virtud", define.

Aparentemente, la diferencia entre varones y mujeres respecto de las formas de comunicarse es un hecho. Sin embargo, el origen no parece estar en lo biológico o funcional de cada sexo sino en la impronta cultural. En esto coinciden -y son categóricos- Gabriel Bellos, psicólogo y docente de la cátedra de Antropología de la Facultad de Ciencias Naturales, y Bettina Garrido, docente de Antropología Social y Etnología de la Facultad de Filosofía y Letras, ambos de la Universidad Nacional de Tucumán.

"Después de 3,5 millones de años de evolución, no creo que haya ningún rasgo biológico humano que no esté moldeado culturalmente", sostiene Bellos. "Es un estereotipo, una construcción de la cultura; no hay nada científico que pruebe el origen biológico de esa diferencia", asevera Garrido.

Complementación
El sello cultural se ve claramente en respuestas como las de "Gaby" Sánchez, que admite que a él no le cuesta expresar sus sentimientos y sus emociones. "Como músico estoy inmerso en lo artístico y a todos nos pasa lo mismo. Los artistas somos más sensibles porque estamos más en contacto con nuestras emociones", explica.

Andrea Watson Alá, de 26 años, estudiante de Artes y voluntaria en la Iglesia católica y de organizaciones altruistas, reconoce que en los grupos en los que se mueve las mujeres hablan más, pero no solamente de sus sentimientos y emociones. "Hablamos de nuestros proyectos, de los trabajos que vamos a hacer, de cuestiones prácticas. Lo que sí es verdad es que las mujeres entramos en confianza en seguida entre nosotras; en cambio, los chicos se hacen amigos pero sólo conversan sobre temas de la sociedad o de fútbol; no de lo personal", detalla.

Raúl Gil Romero, ingeniero civil de 52 años, en tanto, aplaude que las mujeres hablen más que los varones, y alude a lo cultural cuando observa: "en este momento histórico, los hombres estamos en crisis, desorientados, y está bueno que la mujer asuma un rol protagónico". Apunta además que durante mucho tiempo las mujeres fueron obligadas a callar y dice que las respeta, entre otras cosas, "porque hicieron un gran aporte a la evolución del psiquismo humano demostrando que se puede escuchar y hablar en un mismo momento". "Creo que si hablan más se debe, en parte, a lo biológico y, en parte, a lo cultural, pero eso no importa; es una diferencia que complementa y que los varones necesitamos", asegura.