El planteo táctico de Pedro Monzón marchaba a la perfección. Con el 4-4-2 tenía el partido controlado y las mejores acciones del "partido del año" habían sido obra de los jugadores albirrojos. Hasta que llegó una jugada clave, que cambió el rumbo del encuentro. Mario Vera derribó a Chávez y Alejandro Toia no dudó en sacarle la roja. La expulsión de "Chocolatín", en el arranque del complemento, dejó con un hombre menos en la última línea al "santo" y el "decano" aprovechó para lanzarse con todo en busca del arco de Julio López.

La salida de Vera no hizo reaccionar a Monzón. El entrenador dejó tres en el fondo, con Oreja marcando el sector derecho, Saavedra en el andarivel izquierdo y Ledesma batallando solo por el centro de la última línea. Y eso fue bien aprovechado por Atlético. En menos de siete minutos, los albicelestes contaron con tres oportunidades claras para abrir el marcador. Primero fue una chilena de Gallardo que López envió al córner, luego un remate de Chávez desde inmejorable posición que se fue por arriba del travesaño y por último, el "Pulguita" remató mal desde el punto del penal.

San Martín estaba acorralado y en el banco no había reacción. Oviedo, de gran primer tiempo y con un desgaste impresionante por el sector derecho, se quedó sin resto en el complemento. Había llegado la hora de mover las fichas. De mandar al campo a un volante y de reforzar la defensa. Sin embargo el DT recién puso a Jorge Serrano en la última línea a los 24 minutos del complemento y después utilizó las otras variantes para cambiar delanteros por delanteros. Una apuesta muy arriesgada, que le terminó costando la derrota en el clásico.