EL CAIRO-TRÍPOLI.- El Ejército libio atacó ayer con artillería el paso de Wassin, limítrofe con Túnez, que desde fines del mes pasado controlan los rebeldes. Al menos 30 granadas de mortero cayeron en la ciudad tunecina de Dahiba, según informó la agencia de noticias estatal de ese país, Afrique Presse.

El puesto fronterizo es vital para el abastecimiento de comida y de ayuda humanitaria para los rebeldes. El paso permite establecer una conexión por carretera entre Túnez y las Montañas Occidentales libias, desde donde huyeron más de 30.000 personas; muchas fueron acogidos por familias tunecinas, pero la mayoría se encuentra alojada en campos de refugiados.

Los habitantes de varias ciudades en el oeste de Libia han reclamado ayuda ante un posible desabastecimiento de medicinas. En Yefren, las familias han comenzado a racionar los alimentos.

Las fuerzas fieles a Muamar Gaddafi bombardearon además tanques de combustible en Misrata, al oeste del país. La destrucción de cuatro grandes depósitos y el daño a otros cuatro desató un gigantesco incendio y se interrumpió el abastecimiento de gasolina a la ciudad.

Misrata es la última ciudad que queda en el oeste del país bajo control rebelde. La localidad portuaria ha permanecido en estado de sitio por más de dos meses y ha sido testigo de alguna de las más cruentas batallas entre leales y rebeldes. Este nuevo bombardeo aéreo supone una violación de la zona de exclusión aérea impuesta por Naciones Unidas en marzo, pero la OTAN aún no reaccionó. Según la cadena de televisión Al Jazeera, se usaron en el ataque tres helicópteros con la insignia de la Media Luna Roja. (DPA-Reuter-Télam)