El industrial Jorge Rocchia Ferro dio una muestra de fuertes vinculaciones políticas en la última semana, durante el acto de inicio de zafra que llevó a cabo en el ingenio La Florida, su empresa fetiche. Bajo un sol que de a momentos era calcinante, logró reunir en la ceremonia al gobernador, José Alperovich y a buena parte de su gabinete, al igual que la influyente secretaria de Relaciones Institucionales de la Jefatura de Gabinete de la Nación, María del Carmen Alarcón. Detalles tal vez no menores fueron que, confundido entre el público presente, se encontraba el titular del Centro Azucarero Argentino (CAA), Fernando Nebbia, y que el presidente de Uruguay, José Mujica, envió una carta personal a Rocchia Ferro lamentándose por no haber podido asistir, como preveía, al acto de apertura de la campaña azucarera. ¿Podría tratarse de una señal de fuerza hacia las empresas azucareras que no exportan ni aportan el 6% para el fraccionado a quebranto que exige la Nación? Podría ser.
Queda claro que este año los que deciden operar por afuera de los acuerdos a los que arriba la mesa de seguimiento de las exportaciones de azúcar no tendrán mucho margen de maniobra. En 2010, los ingenios Santa Rosa, La Corona, La Trinidad y San Juan optaron por no allanarse a las decisiones que surgieron de la mesa, que integran el CAA, el Centro Azucarero Regional de Tucumán (CART), el Centro Azucarero Regional del Norte Argentino (Carna), y las entidades cañeras UCIT y Cactu, así como la que agrupa a los productores de Jujuy y Salta. "Los "4 ingenios", como pasaron a ser denominados en el mundo azucarero, fueron sindicados por la mesa como los responsables directos de la especulación que derivó en el desabastecimiento de los últimos meses, y de la consecuente suba del precio del producto en el mercado interno, que tanto irritó al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Aunque el manejo del físico de estas fábricas (255.000 toneladas entre las cuatro en la temporada 2010, según los registros del CART) no tenga demasiada incidencia en la oferta final de azúcar en la Argentina (1,9 millón en 2010), las condenó el solo hecho de que no aportaran a la "cuota Moreno", sencillamente. Ahora, tienen encima al funcionario que controla los precios en el país, quien ya demostró que es capaz de azuzar a los grandes consumidores de azúcar para que no compren a los ingenios que no le cumplen, como ocurrió a fines de 2010. Pero no sólo en el plano productivo-comercial tendrán que enfocarse los azucareros. En lo inmediato, deben prestar atención al creciente malestar de los obreros, que sienten que los industriales los están sobrando en las paritarias, porque dilatan los acuerdos. Los ánimos entre los trabajadores están caldeados y no están dispuestos a aceptar más dilaciones. Y dejaron claro que pretenden una suba salarial del 35% sobre el básico, valor similar al que pactaron el año pasado. El argumento es simple: en el sector azucarero todos están ganando mucho dinero y las expectativas para el azúcar y los biocombustibles son muy alentadoras, de manera que exigen que se distribuya bien la riqueza. Por otro flanco, discurre la exigencia de que se implementen mejoras en los procesos medioambientales, para lo cual el Gobierno dispuso de un subsidio, a través del Banco Nación, para que cinco ingenios avancen en reformas. Igual, al menos desde el grupo Rocchia Ferro, se considera que no se debería agobiar tanto a las industrias con exigencias para el cuidado del medio ambiente.
El panorama azucarero es muy alentador para este año, pero hay muchos cabos sueltos que se deben atender con premura. En el seno de la actividad no reina la concordia precisamente y sin dudas hay rencores escondidos, que quedarán debidamente exhibidos si se toman decisiones que cambien las buenas perspectivas.