La suba en el año de las Bolsas de Europa, EEUU, Asia y la región, reflejan que la creación de moneda desde el monopolio de los bancos centrales ha beneficiado mucho. En los últimos 12 meses ganaron, hasta dos dígitos, el índice Dow Jones -máximo en tres años-, el Standard & Poor´s y el Nasdaq, en línea con el Dax alemán y el FTSE británico. En la región, las acciones del Merval Argentina ganan 40%; el Ipsa de Chile, 24% y México, 8,88%. Sólo cae el Bovespa de Brasil, 3,26%. En los commodities, el maíz sube 105,37%; el barril de petróleo 34,68% y la onza de oro 31,19%.

En este escenario los toros, que son alcistas, están contentos por el brinco de las acciones y del precio de la energía y de las materias primas. A su vez, los osos (bajistas) siguen advirtiendo sobre un sistema global de crédito que está recalentado y han puesto su mirada en China a la que citan como fuente dominante de la liquidez por la potencia de sus reservas monetarias y de su crecimiento trimestral.

En los mercados, los bancos centrales creadores de moneda no están sujetos a limitación de la emisión. De ahí los brotes de inflación recurrentes que son una amenaza global, con sus olas de depresión y desempleo.

El triunfo de la liquidez muestra sus trampas y sus costos: el déficit fiscal crece y ya se come parte del PBI en EEUU sin reactivar. Para tener futura liquidez, en mercados emergentes como el argentino, desde el Estado se insinúan formas y modos que ya fracasaron en el pasado.