Conjunto de bienes que una persona ha heredado de sus ascendientes. Bienes propios de una persona o institución. Conjunto de bienes pertenecientes a una persona natural o jurídica, o afectos a un fin, y que son susceptibles de estimación económica. Conjunto de los edificios y los objetos de valor histórico o artístico pertenecientes a un país. Estas son algunas definiciones de la palabra patrimonio. Según la Unesco, el patrimonio cultural no se limita a monumentos y colecciones de objetos, sino que comprende también tradiciones o expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes, como tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional.

A diferencia de otras ciudades argentinas, como Rosario, Salta o Córdoba, Tucumán no se ha caracterizado por conservar su patrimonio, especialmente, el arquitectónico. En las últimas décadas, y con la excusa del progreso, inmuebles valiosos sucumbieron bajo la piqueta para dar lugar a edificios, supermercados o a playas de estacionamiento. Cada vez quedan menos testimonios del pasado de la ciudad.

En nuestra edición de ayer, informamos sobre la demolición de la Casa Diker, ubicada en Santa Fe al 600, que fue proyectada por Eduardo Sacriste (1905-1999), notable arquitecto argentino que organizó la Escuela de Arquitectura de la UNT y fue decano de la facultad cuando esta se conformó. Vivió en nuestra ciudad durante 35 años.

Según un colega que trabajó con él y es estudioso de su obra, esta casa era la de mayor calidad y el mejor proyecto de una serie de 10 viviendas urbanas entre medianeras que Sacriste proyectó a mediados de los años 70. El prestigioso maestro diseñó y construyó más de 130 viviendas que fueron inventariadas, de las cuales 100 están ubicadas en Tucumán, y de ellas 12 son las que se estudian en la Facultad de Arquitectura. "Muchas de las casas importantes de Sacriste están en Barrio Norte, y otras van correr la misma suerte -como la casa Martínez Zavalía, de Balcarce al 600- ya que su valor es sólo el de la cotización inmobiliaria para un edificio en altura en la zona residencial cara", dijo el arquitecto Julio Middagh, que trató de interesar a algunas empresas fuertes para que compraran esas propiedades, pero no les interesó. En su opinión, hace falta llevar un registro de los edificios con valor patrimonial como memoria edilicia. Dijo que no hay un organismo en la Municipalidad que articule lo privado con el Estado.

A fines de febrero pasado, comenzó a demoler la antigua sede de LV12 Radio Independencia, en Rivadavia 120. La autorización de su demolición fue aprobada por los ediles en noviembre de 2007, pese que estaba protegida por la ordenanza 1773/91. Cuando se le preguntó en esa ocasión al titular de la comisión de Obras Públicas del Concejo Deliberante, Oscar Cano, por qué no se había convocado a la Comisión de Patrimonio municipal, admitió que no conocía su existencia. "Es normal que uno haga excepciones al Código de Planeamiento", declaró.

En el caso de Sacriste, se debería tal vez notificar a las comisiones de Patrimonio provincial y municipal acerca de cuáles son las casas que diseñó, de modo que el Estado intentara proteger las más valiosas, otorgándoles facilidades impositivas o de mantenimiento a los propietarios para que evitaran demolerlas. En Tucumán, las excepciones a las leyes suelen ser a menudo más poderosas que todo intento de conservación, como lo demuestra la cantidad de valiosos escombros caídos en los últimos años. La destrucción del patrimonio cultural conduce a la pérdida de la identidad, deberíamos aprenderlo alguna vez.