Garantizar el transporte para discapacitados motrices seguirá siendo, en los hechos, una cuenta pendiente en la ciudad. Ayer, el Concejo Deliberante capitalino debatió un proyecto para suspender por tres años la obligación de las líneas de colectivos de colocar rampas hidráulicas en los ómnibus (ordenanza 3.937/07). En cambio, los miembros de la comisión de Transporte, propusieron que cada empresa debe contar con un minibus y una línea gratuita para que los discapacitados puedan requerir traslados personalizados.
La iniciativa no sólo fue cuestionada por los ediles opositores, sino también por algunos oficialistas y volvió a comisión para ser modificada y tratada durante la próxima sesión del cuerpo, con moción de preferencia. Si bien la concejala Teresa Felipe de Heredia defendió con vehemencia la propuesta de su autoría, luego aceptó que vuelva a ser analizada.
Los impulsores de la idea (Heredia, Esteban Dumit, Juan Carlos Mamaní y José Miranda) argumentaron que se requiere de otra disposición debido a que la actual no se cumple. Según manifestaron, desde la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (Aetat) se adujo la imposibilidad de adaptar los vehículos por cuestiones técnicas y porque las rampas resultarían dañadas por el mal estado de las calles.
En tanto, los ediles que rechazaron de plano el proyecto, lo calificaron como "inaplicable" y al número de minibuses previstos, "insuficientes". El opositor José Costanzo recordó que, según la ley provincial de 2006 a la que se adhirió el municipio, en 2010 el 50% de las unidades de cada línea debían estar acondicionadas. "No se puede tapar este bache con minibuses", ironizó. Por último, Dumit replicó. "No se puede sostener una norma si no se cumple y dejar más de 4.500 personas sin servicio. Hay que actuar", afirmó.