La posibilidad de que el Gobierno de Brasil disponga un impuesto especial para gravar las exportaciones de azúcar, de manera de fomentar un mayor impulso a la producción de etanol para naftas provocó rechazo generalizado entre los referentes del sector sucroalcoholero del país vecino. 

“Hay muchas declaraciones del Gobierno, pero quien produce en Brasil es la iniciativa privada, y no el Gobierno. Si un empresario tiene como objetivo un resultado mejor produciendo azúcar, es natural que haga un redireccionamiento hacia la producción de azúcar. Es una decisión de la iniciativa privada”, explicó a LA GACETA el gerente de Marketing Estratégico del Segmento Cañero en América Latina de John Deere, José Luís Coelho. “Antes, cuando los automóviles en Brasil funcionaban a etanol o a gasolina, si faltaba el etanol los vehículos quedaban parados, pero ahora existen los vehículos ?flex?, que circulan indistintamente con nafta o biocombustibles”, apuntó.

Coelho calificó de “lamentable” la iniciativa del gobierno brasileño de buscar restringir la exportación de azúcar. “Es motivo de grandes discusiones, porque no se puede aplicar un impuesto a la exportación. A la iniciativa privada no le cae bien que se quiera aplicar un costo impositivo para la exportación, y ese proyecto genera grandes rechazos”, agregó. Según el ejecutivo brasileño, el problema se originó en una sequía que afectó el área cañera de Brasil en 2010. “La producción de caña es la misma que el año pasado, pero aumentó la demanda interna y hay mayor producción de autos”, indicó Coelho. Comentó que la previsión en Brasil es a obtener este año 25.000 millones de litros de etanol. 

“El año pasado teníamos un consumo interno de 23.000 millones de litros, y se exportaban 5.000 millones de litros. Entonces, necesitaríamos 28.000 millones de litros, pero como el precio pasó de U$S 1 por litro a U$S 1,6, se estima que bajará el consumo interno por precios altos, de manera que de alguna manera se compensaría la situación”, estimó Coelho