Es la más grande de todas y una de las aves más respetadas por las culturas andinas precolombinas. Los incas solían considerarla inmortal. Cuenta la leyenda que cuando el cóndor empieza a envejecer y se queda sin fuerzas, se posa en el pico más alto de la montaña, se repliega y se deja caer a pique contra el fondo de las quebradas, donde termina su reinado. Con esta acción el ave vuelve a su nido en las montañas para renacer. Los poetas también le cantaron al pájaro, símbolo de la libertad. "Es un nido de cóndores, colgado de su cuello gigante, que el viento de las cumbres balancea como un pendón flotante. Es un nido de cóndores andinos en cuyo negro seno parecen que fermentan las borrascas y que dormita el trueno", escribió Olegario Víctor Andrade.
El viernes pasado, un hecho singular ocurrió en la ciudad sagrada de Quilmes. Representantes de las comunidades originarias, lugareños, investigadores y funcionarios de la Universidad Nacional de Tucumán asistieron a la liberación de "El quebradeño", un cóndor que había sido atrapado por un vecino en noviembre pasado en Las Cañas, lugar ubicado cerca de Quilmes. El animal fue recogido por la Dirección de Fauna y luego fue llevado a la Reserva Experimental de Horco Molle. De allí, partió a Buenos Aires para su rehabilitación total. "Hoy vamos a ofrendar a la Pachamama este cóndor, porque este mensajero esté sano y que sea nuestra puerta para los ancestros. Él lleva nuestro pedido a lo más alto, a nuestros ancestros, y la naturaleza lo retribuye", dijo la mujer que presidió la ceremonia del viernes.
Se trata del quinto cóndor liberado en Tucumán y es el ejemplar Nº 101 soltado en Sudamérica. A fines de octubre pasado, Wayra (viento, en quichua) y Kusiñawi (ojos risueños) habían sido liberados en el Mirador del Cóndor, ubicado detrás de El Mollar, camino a la Quebrada del Portugués. Los dos ejemplares andinos habían sido hallados heridos y luego de ser rehabilitados, se los devolvió a su hábitat natural.
Un biólogo que es gerente de Conservación del Zoo Buenos Aires, presidente de la Fundación Bioandina y director del Proyecto Binacional (con Chile) de conservación Cóndor Andino explicó que esta ave carroñera cumple la función de limpiar el ecosistema y además puede abrir cueros de animales para que otros carroñeros más chicos puedan acceder a la comida. Por su parte, el director de la Reserva de Horco Molle explicó que se cree popularmente que es un ave peligrosa para el ganado e que incluso una leyenda habla de cóndores llevándose niños. Sin embargo, estos no tienen capacidad de agarrar piezas y llevarlas en vuelo porque sus patas no están adaptadas como herramientas prensiles.
La falta de concientización, el escaso control de los gobiernos, la deforestación, la cacería ilegal, las redes de contrabando y el comercio internacional de animales son algunas de las causas que han contribuido a la extinción de varias especies. En febrero de 2000, publicamos la nota "La tala sin control provocó la extinción de miles de especies en Tucumán", en la cual los expertos señalaban que el guanaco, el oso melero pardo, la corzuela parda y el tucán corrían peligro de desaparecer.
Nos parece sumamente positiva la labor de rescate y preservación de los animales en riesgo, así como la posibilidad de devolverlos luego -en el caso de que fuera conveniente- a su hábitat natural. Por otro lado, sería interesante concientizar a la sociedad sobre la importancia de cuidar nuestra fauna y flora. En el caso de los niños y jóvenes, sería necesario que las estudiaran en los establecimientos educativos, porque bien se suele decir que no se puede querer y cuidar lo que no se conoce. A más educación, mayor cuidado del medio ambiente, que no es otra cosa que nuestra casa.