¿Qué tiene que ver la poesía con Galileo Galilei, o las matemáticas con la música? Son algunas de las preguntas y relaciones que desde hoy, el músico y físico tucumano Alberto Rojo desarrollará en el canal Encuentro, a partir de las 21.30.
La serie "Artistas de la Ciencia" (se repite miércoles a las 15.30, jueves a las 12.30, sábado a las 11 y domingo a las 13), fue producida por el Instituto Balseiro y realizada por El Oso Producciones. Damián Zanette, Eduardo Jagla y Willy Pregilasco, investigadores del Instituto Balseiro, asesoraron a Rojo en el contenido de la serie.
"Artistas de la Ciencia" indaga los caminos que conectan el mundo de las artes con los de la ciencia. En ese camino, precisamente, Alberto Rojo encarará el rol de un investigador que explora los puntos de encuentro entre las dos disciplinas. La serie, integrada por cuatro entregas, cuenta cómo artistas y científicos se alimentan de conocimientos que conectan sus áreas de investigación y sus ideas, referidos a la música, la poesía, la pintura y el cine.
LA GACETA pudo hablar con Rojo durante una pausa en la grabación del programa y este fue el diálogo:
- Arte y ciencia siempre han sido tu preocupación, seguramente porque pertenecés a los dos "palos", con tus investigaciones físicas y tus composiciones musicales. ¿Cómo congeniás esto de pertenecer a las ciencias "duras" y las "blandas"? La supuesta objetividad de la ciencia y la subjetividad del arte...
- La pregunta apunta justamente a la motivación de los programas: hay mucha subjetividad en la ciencia y mucho rigor en el arte. Respecto de congeniar mi pertenencia a los dos mundos te diría que los pienso como uno. Hay muchos trabajos científicos que se leen como literatura y mucha literatura que consiente revelaciones verdaderas, a la manera de las respuestas científicas. Dicho esto, no quiero implicar que para mí el arte y la ciencia sean lo mismo, sino que hay un amplio territorio de coexistencia, de mutua fertilización, muy lejos de representar dos opciones antagónicas de la búsqueda de la verdad.
-¿Cómo serán las características de los programas? ¿Habrá entrevistas con invitados, o será un informe central?
-En general doy mi posición, y poder hacerlo es un privilegio. Los guionistas y los productores seleccionaron una parte del contenido que propuse en un principio y lo adaptaron a un formato dentro del estilo de los programas de Encuentro. Por ese lado fue un lindo trabajo en equipo. Sí, hay invitados con quienes tengo diálogos casi improvisados dentro del guión general. No hay escenas de estudio. Son todas en "locaciones", por ejemplo en laboratorios del Instituto Balseiro, en el Museo Quinquela Martín en la Boca, en la Biblioteca Nacional, en el taller de luthier en Avellaneda, en la fundación Favaloro. En general, el propósito de los programas es doble: explorar momentos de encuentro genuino del arte con la ciencia y a la vez (desde un lado ya más práctico) usar el arte como vehículo facilitador de la enseñanza de la ciencia.
-¿Cómo tratarás la delgada línea que separa, en la comprensión común, la tecnología de la ciencia? Porque hoy nadie discute la influencia de la tecnología e incluso, la transformación, sobre las distintas artes... pero con la ciencia, las cosas no parecen estar muy claras.
- No diría que hay una línea delgada; creo que son conceptos distintos. Están muy conectados, pero son distintos. La tecnología existe hace milenios, desde la primera herramienta fabricada por un homo sapiens, pero la física, al menos en el sentido que entendemos hoy por física, existe hace menos de 400 años. Me refiero al hecho de que hay una realidad exterior capturable en leyes universales, y que esas leyes pueden ser claramente refutadas. En el siglo XX y ahora mismo vemos una relación creciente entre avances científicos y aplicaciones prácticas, de eso no hay duda. Pero el propósito central de la ciencia, en mi opinión, es el enriquecimiento intelectual y espiritual al que se llega al extender los límites del conocimiento, y al ampliar el abanico de experiencias humanas. En eso se apoya para mí la importancia de la educación. Y como en ese emprendimiento hay instancias de encuentro entre el arte y la ciencia, es una alegría para mí tener un espacio donde expresarlo.